El establecimiento de objetivos de sostenibilidad ha ido aumentando en respuesta a las crecientes expectativas de los grupos de interés con respecto al desempeño y transparencia de la sostenibilidad corporativa.
Aunque ha habido una mejora sustancial en el establecimiento de metas de alto impacto (objetivos que generan impacto ambiental, social o económico positivo y valor comercial, y que lidian con grandes desafíos de la sostenibilidad), lamentablemente esa mejora se ha limitado a un bloque relativamente pequeño de compañías líderes, e incluso estas organizaciones aún tienen mucho que aprender y aplicar en este ámbito.
Así lo afirma el informe “Targeting Value. Setting, tracking & integrating high-impact sustainability goals” de la consultora británica SustainAbility realizado a partir de revisión de literatura al respecto, encuestas y entrevistas a empresas.
Los objetivos son un facilitador en las circunstancias correctas, pero también pueden generar resultados perjudiciales o desperdiciar tiempo y recursos en circunstancias incorrectas.
A veces, un objetivo puede impulsar a una empresa a ser enormemente impactante en un tema, sin embargo, en otros casos, un objetivo puede socavar la capacidad de la empresa para centrarse en dónde y cómo obtener el mayor impacto.







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