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Turismo adaptado: un derecho de las personas con discapacidad.

Photo by Josh Appel on Unsplash

Las personas con discapacidad tienen derecho a disfrutar de servicios turísticos y acceder a ellos en igualdad de condiciones que el resto de la población.

Desgraciadamente, ello no se cumple en un porcentaje bastante elevado de ocasiones debido a que dichos servicios no están adaptados para ser usados por todo el mundo, ni tienen un acceso sencillo incluso desde el mismo momento de buscar un lugar de destino vacacional y contratar servicios a distancia.

Esta realidad no sólo es negativa para el colectivo de personas con discapacidad sino que también lo es para los establecimientos y servicios turísticos que dejan de aprovechar un sector del mercado al que podrían acceder si realmente lo tuvieran en cuenta.

Si a lo anterior sumamos el hecho de que España es uno de los principales destinos turísticos del planeta todavía queda más en evidencia la pérdida de posibles ingresos por no contar como clientes con ese colectivo.

Pero, como siempre digo al respecto de este tema, más allá de las posibilidades de negocio desaprovechadas y de incumplimientos de normas y leyes, no pensar en lograr la accesibilidad universal del transporte, accesos, alojamientos, productos y servicios es algo egoísta ya que absolutamente todos nosotros en algún momento de nuestras vidas podemos tener una incapacidad por la razón que sea, tanto si es leve o grave como si es temporal como crónica, que no nos permita disfrutar de ellos.

A esa razón hemos de añadirle que la sociedad española será en pocos años de las más envejecidas del mundo, lo que hará todavía más necesaria la universalidad de acceso a esos servicios.

 

Barreras al turismo de las personas con discapacidad.

Generalmente, en el imaginario colectivo, cuando se piensa en qué dificultades puede tener una persona con discapacidad para acceder a un servicio del tipo que sea, lo primero y casi único que viene a la mente son las barreras arquitectónicas.

Eso es así para un gran número de personas que no piensan que hay más tipos de discapacidad que la física y que las dificultades van más allá de problemas para acceder físicamente a lugares.

Pero hay más barreras que esas. Concretamente las barreras pueden dividirse en barreras del entorno y barreras sociales.

Las primeras se refieren a infraestructuras y entornos construidos, incluyendo la información y la tecnología, mientras que las segundas se refieren a la formación de las empresas de ámbito turístico, falta de concienciación sobre la accesibilidad, los prejuicios y discriminación hacia algunos colectivos de usuarios.

Como vemos, también es muy importante a la hora de ofrecer servicios adaptados el desconocimiento de las necesidades específicas del colectivo y también las barreras psicosociales que se crean alrededor de dicho desconocimiento.

Según el extenso informe “Observatorio de accesibilidad universal del turismo en España” publicado por la Fundación Once en 2016,  también existe una falta de información fiable en materia de accesibilidad que es la que implica más riesgo para el turista.

 

Nota: Artículo inicialmente publicado en Compromiso Empresarial. Para seguir leyendo clique aquí.

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