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La economía circular y las cuatro barreras que debe superar.

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La economía circular todavía debe vencer muchas reticencias, problemas y barreras de diferente índole para poder convertirse en un sistema de amplia adopción.

Mucho se ha hablado de la economía circular últimamente, pero no está de más refrescar el concepto. Por economía circular se entiende un sistema económico que maximiza la reutilización de productos y materias primas, y reduce al mínimo su devaluación.

Este sistema difiere del sistema lineal actual, donde se utilizan las materias primas para la fabricación de productos que son destruidos al final de sus vidas útiles.

El sistema circular tiene dos ciclos de materiales. Uno de ellos, el ciclo biológico, se centra en devolver los residuos de vuelta a la naturaleza de una manera segura. El segundo es el ciclo técnico, que tiene por objeto garantizar que los productos y sus componentes están diseñados y comercializados de una manera que permite que sean reutilizados con la más alta retención de calidad posible.

Estos ciclos pretenden maximizar la retención de valor económico. Por tanto se puede afirmar que el sistema es restaurador desde el punto de vista ecológico y económico.

La economía circular se basa en 3 principios fundamentales:

  • Preservar y mejorar el capital natural controlando existencias finitas y equilibrando los flujos de recursos renovables.
  • Optimizar el uso de los recursos rotando productos, componentes y materiales con la máxima utilidad en todo momento, tanto en los ciclos técnicos como en los biológicos.
  • Fomentar la eficacia del sistema revelando y eliminando externalidades negativas.

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¿Qué planeta estamos dejando para el futuro?

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Grandes retos a los cuales hasta el momento nunca se había enfrentado la humanidad están ya delante nuestro o quizá a la vuelta de la esquina. De cómo se gestionen dependerá el futuro de la humanidad y también del planeta.

Este artículo no tiene por objetivo, ni muchísimo menos, el proponer soluciones a esos retos sino poner el foco de atención en ellos y hacernos reflexionar a cada uno de nosotros desde lo que de un tiempo a esta parte llaman “out of the box”. Esa “caja” en la que solemos movernos en nuestro día a día tanto personal como profesional.

Un salir de la caja o, mejor aún, un no ver la caja y desde allí imaginar cómo será el planeta y la sociedad futura en la que vivirán nuestros descendientes, sin movernos más adelante de dos o tres generaciones posteriores a la nuestra.

Como siempre, hay diversas maneras de ver e imaginar la realidad, viendo el vaso más bien lleno o más bien vacío, o lo que viene a ser igual de manera más optimista o pesimista.

Quizá nuestra personal manera de ver las cosas será la que nos haga pensar que el futuro será mejor o peor, puesto que los retos que acechan son en general realmente desconocidos en profundidad o en tamaño a pesar de que están siendo estudiados, y pensar en ellos genera incertidumbre e incluso enfrentamientos entre las personas, tanto si llevan puesto el “gorro” de personas de a pie, políticos, científicos, empresarios, pensadores, o lo que les corresponda.

Como el lector observará, los retos expuestos se pueden encuadrar perfectamente dentro de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) para 2030, pero quería simplificarlos, sacarlos de ese contexto en el que hay muchos más datos, cifras y metas.

Anteriormente ya habíamos publicado un artículo al respecto de las críticas que esos objetivos recibieron cuando fueron fijados.

Vamos ahora a dar, de manera sintética y superficial por el espacio reducido disponible para el artículo, unas pinceladas a algunos de esos desafíos sin perder de vista que no son asuntos aislados entre ellos sino que tienen fuertes dependencias y relaciones.

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