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¿Aprovecharemos este momento de cambios?

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Photo by Markus Spiske on Unsplash

El coronavirus ha copado casi toda la atención mediática, y temas y problemáticas que estaban en el candelero hace escasas semanas han desaparecido de los medios especializados, incluyendo este.

Asuntos que parecían (y son) muy importantes ahora parecen nimios, desplazados totalmente de la actualidad por el tsunami del COVID-19.

Y esto es algo totalmente normal ante el bofetón de realidad que hemos sufrido.

Nos hemos dado cuenta de que en el fondo nuestra manera de vivir es muy frágil y vulnerable ante una enfermedad con la que no contábamos. Estamos encerrados y nos hemos quedado como un ciervo en medio de la carretera, sorprendido, paralizado y mirando fijamente a las luces de un coche que amenaza con pasarle por encima, sin saber qué hacer.

Leemos en muchísimos sitios que estamos ante un momento clave para cambiar. Cambiar hacia un nuevo paradigma, una nueva sociedad, un nuevo modelo económico, un modo de funcionamiento sostenible, respetuoso, circular y dirigido a no colapsar nuestro planeta y a minimizar el cambio climático.

No seré yo quien dude que quizá es “el momento” pero, desde mi punto de vista y pidiendo perdón de antemano por ser un poco agorero, me parece que va a ser imposible que suceda, y firmaría ahora mismo con que llegáramos a lograr el 50% de todos esos deseos en un futuro a medio o largo plazo.

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Los ODS, amenazados por el coronavirus, pero salvables con colaboración.

Photo by Perry Grone on Unsplash

Es probable que la crisis de COVID-19 tenga un efecto profundo y negativo en los esfuerzos de desarrollo sostenible. Una prolongada desaceleración económica mundial tendrá un efecto negativo en la aplicación del Programa de Desarrollo Sostenible de 2030 y el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático. Pero una colaboración global y coordinada puede paliar sus daños.

Nos enfrentamos a una crisis sanitaria mundial como ninguna otra en los últimos tiempos que está matando a personas y propagando el sufrimiento humano, por lo que es mucho más que una crisis de salud. Es una crisis humana porque la enfermedad está atacando a las sociedades en su núcleo.

Así de contundente se muestra las ONU en su recién publicado informe “Shared responsibility, global solidarity: Responding to the socio-economics impacts of COVID-19”, que pretende ser una llamada a la acción para que se dé la necesaria e inmediata respuesta sanitaria para eliminar la transmisión del virus y poner fin a la pandemia, pero sobretodo para que se aborden las numerosas dimensiones sociales y económicas de esta crisis.

La ONU destaca la necesidad de centrarse en las personas y organizaciones cuya situación sea más delicada y que se vean más impactadas por la situación, como mujeres, jóvenes, trabajadores con salarios bajos, pequeñas y medianas empresas, el sector no estructurado y los grupos vulnerables que ya estaban en situación de riesgo con anterioridad.

El impacto en el medio ambiente, por otra parte, probablemente sea positivo a corto plazo, ya que la drástica reducción de la actividad económica provocada por la crisis ha reducido las emisiones de CO2 y la contaminación en muchas áreas. Pero estas mejoras serán de corta duración, a menos que los países cumplan con su compromiso con el desarrollo sostenible una vez que la crisis haya terminado y la economía mundial se reinicie.

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El propósito corporativo en tiempos de coronavirus.

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Photo by Adli Wahid on Unsplash

La actual crisis del coronavirus va a traer grandes cambios tanto a nuestra sociedad como a las empresas. La adaptación de éstas últimas a esos cambios se va a tener que hacer no solo pensando en la empresa como un ente sino también en las interrelaciones que ésta tiene con su entorno.

Mantenerse firmes y guiarse en el propósito y los valores empresariales es la mejor manera para afrontar esta nueva situación. A esa conclusión llegaron los participantes en el webinar “El propósito corporativo: clave para la salida de la crisis del COVID 19” que organizó Señor Lobo & Friends con la participación de tres ponentes de diferentes sectores que aportaron sus ideas y visión de cómo han de comportarse las organizaciones durante la crisis.

Para los ponentes, el propósito corporativo ha de ser algo más que unas letras en un papel. En momentos de cambios transcendentales como el que estamos viviendo es esencial que las empresas expliquen tanto a la sociedad como a sus empleados cuál es ese propósito y transmitan sus valores en cada acción que realicen, contribuyendo con esos gestos al bienestar social.

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COVID-19 ¿cisne negro o se podía predecir?

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Photo by Qurratul Ayin Sadia on Unsplash

La crisis mundial que ha creado la pandemia del coronavirus o COVID-19 se ha convertido desde hace unas semanas en casi la única noticia de la que se habla y se ha puesto como ejemplo de la teoría del cisne negro.

Dicha teoría, postulada por el filósofo e investigador libanés Nassim Nicholas Taleb, se utiliza para describir el impacto que los eventos que ocurren por sorpresa tienen en los aspectos sociales. Estos eventos no tienen precedentes en un momento determinado hasta que ocurren, tienen un gran impacto y pueden  tener una previsibilidad retrospectiva, es decir, aunque son casi imposibles de predecir y, por lo tanto, casi imposibles de mitigar, en retrospectiva parecen como si fueran obvios e inevitables.

Dentro de los eventos calificados como cisnes negros podemos contar con ejemplos como la burbuja de las punto com de 2001, el colapso financiero del mercado inmobiliario de los Estados Unidos durante la crisis de 2008, o el caso de  hiperinflación del siglo XXI en Zimbabue también en 2008, entre otros.

De alguna manera conectado con el hecho de que estos eventos vistos en retrospectiva sean aparentemente evitables, está otro de los términos que se vienen usando últimamente, sobre todo en redes sociales, para referirse a las personas que se dedican criticar muy ferozmente las previsiones de expertos, gobiernos y demás cuando éstas no se han cumplido. A estas personas se les ha bautizado con el término, un tanto jocoso, de “capitán a posteriori”.

Estos días las redes se han acabado convirtiendo en un cúmulo de discusiones baldías entre los capitanes a posteriori, los que habían hecho las previsiones no acertadas, y los defensores de unos y otros.

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¿Cuáles son las macro tendencias actuales que afectan a la reputación?

Photo by Erol Ahmed on Unsplash

La reputación de una empresa depende de la suma de las diferentes percepciones que los grupos de interés tienen de ella, siempre en ámbitos directamente relacionados con ella pero que, a su vez, no dejan de estar sujetos a tendencias temporales que también juegan su papel en cómo se percibe esa reputación.

Tomando como modelo de medición de la reputación Reptrak, ideado por el Reputation Institute, los ámbitos sobre los que las personas forman su opinión de una empresa son los relacionados con sus productos y servicios, innovación, gobernanza, lugar de trabajo, ciudadanía, liderazgo y rendimiento económico.

Son esas percepciones las que harán que se creen en el público intenciones de compra y/o “evangelización” de sus productos o servicios, de defensión de la marca ante terceros, o de intención en invertir en la empresa o trabajar para ella.

Todas esas intenciones anteriores son medibles por la empresa a través del aumento en ventas, beneficios, lealtad a sus productos o servicios, valor de mercado y licencia para operar.

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Deepfakes, ¿la próxima herramienta de manipulación?

Photo by Christian Gertenbach on Unsplash

Dentro de poco, la diferencia entre la realidad y la ficción en videos en los que aparezcan personas será menos fácil de distinguir a consecuencia del uso de determinadas tecnologías de video como el deepfake (o ultrafalso).

Por deepfake se denomina a videos o imágenes en los que se utiliza la inteligencia artificial para modificar los rasgos del rostro de una persona y hacerla pasar por otra.

Una de sus “aplicaciones” más iniciales, conocidas y controvertidas fue el de usarlos para poner caras de personajes dentro de videos pornográficos. Una simple búsqueda en internet sirve para darnos cuenta del alcance de ese uso.

Últimamente, el tema de los videos falsos ha saltado de nuevo a la actualidad por la creación de una aplicación de móvil china llamada Zao que permite poner la cara del usuario en diferentes trozos de películas como Titanic u otras de factura china.

Aunque la polémica con esa aplicación ha venido más por el lado de la oscura utilización de los datos del usuario y posible uso de sus fotos para otros fines, si echamos un vistazo a los resultados de los videos podemos ver lo que en la actualidad se puede hacer con cualquier teléfono que podamos tener en nuestro bolsillo.

La posible creación de deepfakes por parte de casi cualquiera de manera indiscriminada mediante la puesta a disposición del público de ese y otros softwares (no solo para móviles) y la paulatina mejora de éstos, que sin duda logrará mejores resultados con el paso del tiempo, hace que más allá de sus usos lúdicos este tipo de tecnología se convierta en un problema de considerables dimensiones al que se deberá hacer frente.

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Los retos éticos y de género de la cuarta revolución industrial, a debate en 4IRE.

Photo by Franck V. on Unsplash

Con una gran presencia internacional, tanto a nivel de ponentes como de público, se celebró los pasados días 21 y 22 de noviembre el congreso “The 4th Industrial Revolution & Ethics” en el Impact Hub de Madrid, organizado por la European Women Lawyers Association (EWLA) y con su presidenta, Katharina Miller, actuando como maestra de ceremonias.

Más de 60 conferenciantes, en su gran mayoría mujeres, expusieron y debatieron sus ideas en diferentes ponencias y mesas de debate sobre cuáles son los retos y oportunidades que surgen de la utilización de la tecnología tanto presente como futura, con una especial preocupación por el enfoque de género.

El congreso generó un marco de reflexión con responsables políticos y líderes empresariales para crear un futuro inclusivo y humanizar las tecnologías, basándose en tres pilares principales como son los impactos éticos de la cuarta revolución industrial (insistiendo en la menor visibilidad de las mujeres en el desarrollo de la tecnología), las empresas y start-ups, y la educación.

 

El rol de las mujeres en la cuarta revolución industrial debe cambiar.

Durante todo el evento quedó patente la exigencia de que las mujeres tengan una mayor presencia en carreras técnicas y un mayor poder de decisión en empresas, instituciones y proyectos relacionados con la tecnología.

Tal y como puso de manifiesto Gina Rippon, profesora de Neuroimagen Cognitiva en el Aston Brain Center de la Universidad de Aston en Birmingham, las mínimas diferencias en el cerebro del hombre y la mujer no justifican de ninguna manera que cada género esté más predispuesto a interesarse por ciertos ámbitos o temas. Por tanto, es paradójico que si no existe esa justificación, exista tanto sesgo de género en los estudios y profesiones científicas.

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Los deepfakes y la reputación empresarial.

Photo by Avel Chuklanov on Unsplash

El pasado 10 de noviembre se publicó en El Confidencial un artículo titulado “Primero los políticos, ahora las empresas: los ‘deepfakes’ supondrán pérdidas millonarias” en el que participo dando mi opinión a solicitud de uno de sus redactores, Álvaro Moreno.

El extenso artículo tiene también tiene en cuenta la opinión de otros expertos en reputación corporativa  así como en inteligencia artificial. Es este un ámbito que genera retos y dificultades como ya mencioné en el artículo de opinión “Deepfakes, ¿la próxima herramienta de manipulación?”.

Dado que, como es lógico, en el artículo de El Confidencial mis comentarios están muy resumidos en comparación con la información pasada al redactor, procedo a continuación a exponer en toda su extensión mis respuestas a sus tres preguntas para dotar de más contexto sus entrecomillados.

 

1) Como experto en Comunicación y Reputación Corporativa me gustaría saber qué riesgos cree que entrañan los deepfakes. Desde Moody´s creen que van a facilitar un daño tremendo a la reputación de las empresas ¿cree que es así?

Sí, en un futuro muy cercano los deepfakes pueden crear auténticos problemas reputacionales y económicos a las empresas.

Un ejemplo del primer caso puede ser un video falso de un alto directivo de una empresa importante en el que se hagan declaraciones que puedan ponerle a él en serios aprietos como profesional y a su empresa como responsable, o afectada directa, de lo dicho.

Otro ejemplo de impacto meramente económico es que se puede utilizar un deepfake para extorsionar a una empresa, amenazando con publicar un video falso si no se atienden a las pretensiones económicas del extorsionador.

También se han utilizado ya este tipo de artimañas (en este caso en lo que sería un deepfake de audio) para falsear una interacción entre un directivo y un empleado al que se le pide que haga una transferencia a un supuesto proveedor, o que envíe una información sensible de la empresa al falso directivo.

Las posibilidades de pérdidas económicas, de know-how y de daño a la reputación son muy grandes con el uso de este tipo de tecnología.

 

2) En segundo lugar, ¿hace realmente tanto daño el hecho de que, por ejemplo, la gente pueda ver a un CEO falso hecho por un deepfake diciendo comentarios racistas o haciendo actos de corrupción? ¿la gente no se dará cuenta pronto de que se trata de una manipulación? ¿o por el contrario es algo que quedará ahí? Desde Moody´s temen que esto pueda provocar grandes daños por ejemplo en bolsa en un momento determinado y esa volatilidad puede ser muy nociva, además del daño a la reputación.

Como comentaba antes, un deepfake de un CEO puede afectar rápida y gravemente a su reputación y a la de su empresa. A la reputación de la empresa le afectará en mayor o menor medida dependiendo de si lo que se dice en el video está más o menos relacionado con ella. Pero, aún en el caso de que el video falso tenga declaraciones personales del CEO, la reputación de la empresa siempre sufrirá porque se tiende a asimilar las actitudes y valores de los CEO con los de las empresas en las que trabajan.

Con el avance de la tecnología, a las personas nos será muy difícil de distinguir si un video es o no verídico, si existe o no alguna manipulación.

Vivimos en la era de la rapidez, la bolsa sube o baja en cuestión de minutos por cualquier razón, tanto real y demostrada como por suposiciones o sospechas de que algo ha sucedido o va a suceder. Los deepfakes, bien trabajados y viralizados y hasta que se demostrara su falsedad, se encuadrarían en el ámbito de las razones “reales” por las que podría resentirse la reputación de una empresa y bajar su cotización bursátil.

Después, los afectados tendrían que demostrar que el video es falso, pero el daño ya estaría hecho y no sería tan fácil de reparar, aunque no es algo imposible ya que las empresas se acaban recuperando de grandes batacazos reputacionales y bursátiles con el tiempo.

Esto último es así ya que, a medio y largo plazo, los grupos de interés se suelen olvidar de los escándalos porque su foco se acaba fijando en otros temas y en otras empresas por el constante bombardeo de noticias y asuntos que ocurren a diario.

El problema principal para el directivo y su empresa sería demostrar que el video era falso y poder además comunicarlo de la manera más rápida y amplia posible para mitigar sus efectos dentro de lo posible.

 

3) ¿Qué cosas se pueden hacer para prevenir esta posible situación o hacer que los daños sean menores por parte de la empresa? ¿y en general qué se tendría que hacer para que esto no fuera un riesgo? (educación digital, mayor legislación…etc).

Creo que las decisiones se deben tomar en cuatro campos primordiales: el empresarial, el de los medios informativos, el educacional y el político.

Empezando por el último, se debería crear prontamente legislación en todos los países que penalice la creación y distribución de este tipo de videos, ya que si no hay una amenaza judicial el fenómeno crecerá todavía más, aún con finalidades en principio no delictivas.

Por su parte,  las empresas deben incluir este nuevo fenómeno en sus sistemas de gestión de amenazas y crisis. Aunque a día de hoy no existen métodos probados para proteger una empresa o una persona, se debe empezar a trabajar en ellos y tener clara cuál es la amenaza, sus consecuencias potenciales y cómo intentar al menos mitigarlas.

Los medios informativos y también las empresas tecnológicas que viven de la publicación de información deben desarrollar procedimientos y tecnologías que permitan detectar las falsificaciones y por supuesto deben comprometerse a no divulgarlas.

Por último, pero no menos importante, es primordial concienciar a la población para que sea crítica con todo lo que ve y lee publicado en redes y medios informativos, para que busque otras fuentes de información si algo le parece sospechoso, y para que si no está seguro de algo no ayude a viralizarlo compartiéndolo de nuevo.

Si no se desarrolla rápidamente una tecnología anti falsificaciones y la población no es crítica puede suceder que a la larga no sepamos qué es cierto y qué no, se resienta nuestra confianza en lo que nos rodea, nos cuestionemos todo, y acabemos no sabiendo tomar decisiones porque no sabremos qué es real.

 

Sin duda, nos movemos hacia unos tiempos que pueden ser bastante complicados si nos atenemos al párrafo anterior. Esperemos no tener que llegar hasta ese punto por el bien de nuestra sociedad.

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Sustainable Brands Madrid: afrontando los nuevos desafíos de la humanidad.

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La quinta edición de Sustainable Brands en España se ha celebrado los pasados días 17 y 18 de octubre en el espacio CentroCentro de Madrid bajo el lema “Moonshots for humankind, creating mind-sets to rock the change”.

Tras su nacimiento en Barcelona en 2015, se ha convertido en un evento sobre sostenibilidad de referencia en nuestro país, atrayendo a un gran número de asistentes y contando con ponentes, líderes de opinión y profesionales inspiradores, tanto nacionales como internacionales, de gran relevancia.

Además de las ponencias, durante los dos días de Sustainable Brands se realizaron conferencias plenarias, talleres, sesiones dinámicas para ayudar a identificar problemas específicos de negocio, y hubo espacios para hacer networking con los asistentes y ponentes.

Todo el evento giró alrededor del concepto moonshot, una expresión en inglés que se puede definir como un proyecto ambicioso e innovador que aborda un gran problema, que se emprende sin ninguna expectativa de rentabilidad o beneficio a corto plazo y que propone soluciones radicales.

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Cómo beneficiarse del vínculo entre la lucha anticorrupción y los derechos humanos.

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La relación intrínseca entre la corrupción y los derechos humanos es cada vez más conocida y  comprendida por las empresas.

Los impactos adversos en los DD.HH. y la corrupción representan riesgos similares para las empresas, incluyendo zonas de riesgo geográfico coincidentes y los peligros para la reputación y la exposición financiera.

Así se plantea en el informe “Linking Human Rights and anti-corruption compliance” realizado por Joanna Drewert y Kaustuv Banerjee, y publicado por el Pacto Mundial de las Naciones Unidas.

En las últimas dos décadas, muchas empresas han desarrollado e implementado programas sólidos de cumplimiento anticorrupción en respuesta a la promulgación de normas nacionales e internacionales que exigen a las empresas prevenir, detectar y responder a la corrupción en todas sus operaciones globales.

Ese cumplimiento anticorrupción se ha convertido tanto en una herramienta de mitigación de riesgos como en un medio para incorporar valores éticos en la cultura corporativa.

Por su parte, las responsabilidades corporativas sobre DD.HH. comparten una trayectoria similar.

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