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Cuando las apps aportan un beneficio social: Be my eyes.

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En el momento en que la tecnología se dirige a ayudar a las personas en lugar de a hacerles perder el tiempo, crearles adicciones de manera más o menos indirecta o a aprovecharse de sus datos con oscuras intenciones, suceden cosas maravillosas.

Sí, puede que la frase anterior suene un poco, como dirían algunos, “happy flower”, pero el que esto escribe cada vez está más harto y huye del uso e instalación de aplicaciones de móvil, tableta u ordenador que son totalmente superfluas y sirven para poco más que para alimentar el big datade sus creadores, mientras que experimenta con otras que, más allá de que suponen un negocio para sus programadores, sirven para ayudar a terceros de una manera u otra.

Y digo que suceden cosas maravillosas porque ponerse desinteresadamente a disposición de un tercero a través de una apppara ayudarle con alguna cosa puntual no solo puede ser realmente útil para ese tercero sino que también sirve para ser consciente de que todos podemos, fácilmente y desde cualquier lugar, aportar nuestro granito de arena en ayudar a los demás, y también darnos cuenta de la necesidad de innovar con esa idea en mente.

Esta semana pasada pude experimentar todas esas cosas al recibir por primera vez una solicitud de asistencia a través de la appBe my eyes, una aplicación gratuita disponible para IOS y Android que conecta a personas ciegas o con baja visión con voluntarios videntes para obtener asistencia visual a través de una videollamada en vivo.

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economía circular, rsc, sostenibilidad

España no sabe reciclar envases.

Photo by John Cameron on Unsplash

España, cuarto país productor de envases de plástico de la Unión Europea, es partícipe del modelo insostenible del “usar y tirar”.

En el mejor de los casos, tras ser usados y tirados, los envases de plástico terminan en un contenedor para ser reciclados. Sin embargo, su reciclaje es muy ineficiente y no logra los propósitos deseados.

Casi el 80% de los envases acaban en vertederos, incinerados o arrojados al medio ambiente, y del total de envases producidos, un 39,7% es de un solo uso.

Por si fuera poco, España tiene bajos porcentajes de reciclaje global de todos los residuos domésticos (33%) ya que el 82,6% de estos residuos se recogen como residuos mezclados en la bolsa de la fracción resto.

Ese panorama tan poco alentador lo atestigua el informe “Reciclar no es suficiente: la gestión de residuos de envases plásticos en España” acabado de presentar por Greenpeace, y que muestra la realidad de este problema a nivel español y por cada una de sus comunidades autónomas.

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¿Cómo será el futuro del trabajo?

Photo by Joshua Sortino on Unsplash

El trabajo, tal y como lo entendemos, está en profunda transformación, y los retos y oportunidades que surgirán en el futuro necesitan de medidas para que no se ahonde en las desigualdades y se aumente la incertidumbre.

Esa es la idea principal que surge del informe Trabajar para un futuro más prometedor realizado por la Comisión mundial sobre el futuro del trabajo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Un futuro del trabajo en el que se van a mezclar diversos asuntos como la automatización, la ecologización de las economías o la evolución demográfica y que necesitará de acciones y cambios importantes.

Y todo ello a través de la revitalización del contrato social que asegure a los trabajadores una participación justa en el progreso económico, el respeto de sus derechos y la protección de los riesgos a los que se exponen a cambio de su constante contribución a la economía.

Para cumplir con ese contrato social y fortalecerlo, la Comisión propone un programa de acciones centrado en las personas que las sitúen en el centro de las políticas económicas y sociales y de la práctica empresarial.

 

El panorama del trabajo se debe adaptar a las personas y no al revés.

El programa de la Comisión no tiene como objetivo conseguir que las personas se adapten a este nuevo horizonte del mercado laboral, sino que tiene una visión más audaz que pretende orientar las transformaciones en curso hacia un futuro del trabajo que confiera dignidad, seguridad e igualdad de oportunidades, y que amplíe las libertades humanas.

El primer paso propuesto para ello es aumentar la inversión en las capacidades de las personas.

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