ética, reputación, riesgos, rsc, sostenibilidad

¿Cómo podemos incorporar los Derechos Humanos en las funciones clave de la empresa?

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Aunque está bastante extendida la idea de que el respeto por los Derechos Humanos (DD.HH. de ahora en adelante) en el llamado primer mundo es algo que se da por hecho, eso no es siempre así ya que, aunque afortunadamente en menor medida que en países en desarrollo, también en nuestro entorno ocurren violaciones de esos derechos, o esos derechos son respetados aquí pero violados en países lejanos por parte de las empresas.

Sin ir más lejos, últimamente hemos tratado en el blog (“La compra responsable: temas de interés, peligros y beneficios” y “La compra responsable: estado general, tendencias e implantación”) la necesidad de tener cadenas de valor o de suministro éticas, responsables y por ende respetuosas con los DD.HH., y también hemos visto hace unas semanas que los DD.HH. van a jugar un papel clave en el reporte de sostenibilidad de los próximos años.

Entendemos por DD.HH. los “derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición. Todos tenemos los mismos derechos humanos, sin discriminación alguna. Estos derechos son interrelacionados, interdependientes e indivisibles”.

Además, los DD.HH. son inalienables y no deben suprimirse, salvo en determinadas situaciones y según las debidas garantías procesales.

 

Los Derechos Humanos y la Responsabilidad Social Corporativa.

En el interesante Cuaderno Nº 12 de la Cátedra “la Caixa” de Responsabilidad Social de la Empresa y Gobierno Corporativo titulado “Las empresas y los Derechos Humanos” realizado por Ricardo Isea Silva y publicado en septiembre de 2011, se enlaza el cumplimiento de los DD.HH. con la necesidad de que las empresas realicen acciones de RSC.

Según Ricardo Isea, “hasta hace muy poco, regía la percepción de que proteger los DD.HH. era un terreno que pertenecía exclusivamente a los Estados, y que las empresas debían limitarse únicamente a respetar las legislaciones nacionales de los países en que operaban.

Hoy en día, son muchas las empresas que reconocen que respetar los DD.HH. debe ser una parte esencial de su responsabilidad social, no solo porque es la manera correcta de proceder desde un punto de vista ético, sino porque proteger los DD.HH revierte positivamente en los negocios y en la sociedad”.

El desarrollo sostenible solo es posible si los individuos pueden ejercer ciertos derechos y libertades básicas (por ejemplo, la libertad de expresión o el derecho a la alimentación), a la vez que las libertades individuales solo pueden realizarse si existen unas condiciones sociales adecuadas, como las que brinda el desarrollo sostenible.

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comunicación, confianza, reporting, rsc, sostenibilidad, transparencia

El diálogo con los grupos de interés: espacio para la mejora.

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Una de las principales dificultades y fallos a la hora de implantar la RSC en algunas organizaciones se encuentra en la casi inexistente o deficiente relación con sus grupos de interés.

Se entiende por grupo de interés (stakeholder en inglés) cualquier grupo o individuo que puede afectar a una organización o sus actividades o verse afectado por ellas.

La relación con los grupos de interés (el stakeholder engagement) es todavía a día de hoy una asignatura pendiente en muchísimas organizaciones. Y esto no sólo pasa en aquellas que acaban de empezar a andar el camino de la responsabilidad social corporativa sino que es algo que también ocurre en muchas que no son “primerizas”.

En las “primerizas” se tiende en muchas ocasiones a tratar de manera totalmente interna y unilateral tanto la definición del mapa de grupos de interés como la selección de qué temas son relevantes para estos.

Es decir, en el mejor de los casos se reúnen los responsables de diversos departamentos, hacen un listado de cuáles creen que son los grupos a los que afectan las actividades de la organización (muchas veces la afectación en sentido contrario no suele contemplarse), sin preguntarles nada se decide cuáles son supuestamente los temas relevantes para ellos y de esos se escogen los que están más en la línea con los asuntos relevantes para la organización con el fin de construir alrededor de ellos las prácticas de RSC de la organización.

En el caso de organizaciones ya más curtidas en RSC, el stakeholder engagement muchas veces se reduce simplemente al envío de encuestas a los grupos de interés a través de las cuáles conocer sus preocupaciones más relevantes en cuanto a su relación con la organización.

A esas encuestas les seguiría la adopción unilateral de actividades y medidas relacionadas con esos temas propuestos y con suerte a posteriori, una vez se han llevado a cabo y/o se ha publicado la memoria de RSC correspondiente, se les vuelve a preguntar sobre si están de acuerdo con lo realizado y qué temas les gustaría añadir para el año siguiente.

Existen diferentes enfoques en la relación con los grupos de interés, desde casi la mera ignorancia de su existencia, pasando por las relaciones basadas simplemente en el suministro de información,otras en la que además del traspaso de información también existe la consulta a las partes, las que han avanzado otro paso más y que tienen el diálogo como herramienta principal, para acabar en aquellas relaciones completas basadas en todo lo anterior más el establecimiento de alianzas y proyectos conjuntos.

 

Beneficios de la relación con los grupos de interés.

Las organizaciones y sus grupos de interés reconocen que los problemas complejos de hoy no pueden ser resueltos por un solo actor, sino que requieren un esfuerzo coordinado de las partes que contribuya a encontrar soluciones innovadoras y sostenibles.

A través de la participación efectiva de las partes interesadas se pueden manejar esos desafíos y crear valor para todos los involucrados.

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cambio climático, materialidad, reporting, rsc, sostenibilidad, tendencias

Cuatro tendencias futuras en reporte de sostenibilidad.

El proyecto ya existente del Global Reporting Initiative (GRI) sobre tendencias en reporting de sostenibilidad (y del que hablamos en el blog sobre sus resultados preliminares) ha sido llevado un paso más allá y hace unas semanas han sido publicadas sus conclusiones.

Se trata del “Future Trends in Sustainability Reporting”, disponible sólo en inglés, y que ha sido llevado a cabo por el Corporate Leadership Group (CLG) on Reporting 2025. El CLG está compuesto por 13 empresas de diversos sectores y regiones, las cuales celebraron diversas reuniones durante el periodo en el que se hizo el estudio, al igual que hicieron con los principales expertos y representantes de los grupos de interés.

De las 17 tendencias presentadas por GRI en el Foro de Tendencias de la Sostenibilidad e Informes celebrado en noviembre de 2015, el CLG eligió cuatro para investigar y comprender mejor el efecto que tendrían sobre sus propias empresas y los informes de sostenibilidad, y que son cambio climático, derechos humanos, desigualdad en la riqueza, e información y tecnología.

 

Cambio climático.

El cambio climático encabeza la agenda mundial y es una de las tendencias más maduras y en evolución de la sostenibilidad y la información corporativa.

En 2016, el Foro Económico Mundial declaró el fracaso en la mitigación y la adaptación al cambio climático como el principal riesgo mundial en términos de impacto. El clima ocupa un lugar prominente en los 17 ODS que ya están acaparando un interés significativo y una adopción temprana, y muchas organizaciones ya divulgan información sobre el cambio climático.

La Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) y la Climate Disclosure Standards Board (CDSB) hicieron un balance de la divulgación del cambio climático en los países del G20 y encontraron que las prácticas de reporte corporativo están mejorando rápidamente.

Entre las prioridades para explorar y mejorar la información sobre el cambio climático en los reportes corporativos el GLG recomienda a las organizaciones:

  • Contextualizar e internalizar más el reto del cambio climático: Aprender todo lo que pueda de las mejores prácticas, pero asegurándose de revisar el análisis de materialidad y los aspectos del cambio climático más relevantes para cada sector y organización, y mejorar los datos, las métricas y los informes en consecuencia:
    • Si el énfasis está en la cadena de suministro, la prioridad podría ser entender los riesgos en su cadena de suministro y calcular sus emisiones de alcance 3.
    • Si los productos y servicios de la empresa influyen sobre el uso de energía y las emisiones de otros, su diseño y forma en que se entregan pueden tener una mayor importancia.
  • Tratar de entender las interconexiones del cambio climático y otros temas.
  • Establecer y lograr objetivos a largo plazo (más allá de 2020), basados ​​en objetivos científicos.
  • Determinar cómo alinear los intereses y las actividades de las organizaciones informantes con los gobiernos, teniendo en cuenta los diferentes planes nacionales sobre el cambio climático y a la naturaleza multinacional de muchas organizaciones informantes.
  • Desarrollar una narración clara y concisa de la vulnerabilidad de la organización a la luz del cambio climático y el desafío compartido que presenta.
  • Enfocarse en el cambio de comportamiento: ¿qué deben hacer las personas y las organizaciones para hacer frente a los retos relacionados con el consumo de energía y las emisiones?

 

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materialidad, riesgos, rsc, sostenibilidad

La incorporación de los riesgos de sostenibilidad en la cultura de riesgo.

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Conocer las macrotendencias en sostenibilidad y sus riesgos empresariales derivados e integrarlos dentro de sus sistemas de gestión de riesgos es clave para que las empresas superen sus retos de hoy y del mañana.

Desde el año 2005 los riesgos económicos habían dominado en gran parte el ranking de riesgos. Sin embargo, ha habido un cambio en los últimos años, en los que han tomado más protagonismo los riesgos ambientales y sociales.

La 11ª edición del informe The Global Risks Report correspondiente a 2016 y publicado por el Foro Económico Mundial, destaca que ya sólo entre los cinco principales riesgos a los que el planeta hace frente en la actualidad, tanto por probabilidad de suceso como por importancia del impacto, hay diversos directamente relacionados con la sostenibilidad tanto medioambiental como social.

Entre esos riesgos están las migraciones involuntarias a gran escala,los eventos climáticos extremos, la incapacidad para mitigar y adaptarse al cambio climático o la crisis y la escasez de agua.

Nos encontramos ante un mundo cambiante al que los negocios y las empresas deben hacer frente. Las tendencias en sostenibilidad han dejado de ser excepcionales y poco frecuentes para convertirse en retos crecientes e importantes.

Es por tanto necesario incorporar los riesgos de sostenibilidad dentro de la llamada cultura de riesgo de las organizaciones.

 

¿De qué se compone la cultura de riesgo?

Cultura de riesgo es un término que describe los valores, creencias, el conocimiento y la comprensión de los riesgos compartido por un grupo de personas con una propósito común, en particular los empleados de una organización o los equipos o grupos dentro de una organización.

Esto aplica tanto a empresas privadas, organismos públicos como sin ánimo de lucro y en cualquier situación geográfica.

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cambio climático, compras, rsc, sostenibilidad, tendencias

¿Qué tendencias y prioridades han guiado los negocios sostenibles en 2016?

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Los acuerdos mundiales sobre el cambio climático y el desarrollo sostenible alcanzados en 2015 proporcionaron una nueva dirección para la acción global. Ahora es el momento en que las empresas sean más osadas en sus compromisos, acciones, colaboraciones y liderazgo corporativo.

A pesar de los avances hasta el momento, es posible que se haya llegado a una meseta en la “escalada hacia la sostenibilidad”.

Al menos eso es lo que se desprende del último informe The State of Sustainable Business 2016, publicado el pasado mes de octubre por Globescan y BSR en su octava edición.

Un total de 287 profesionales de la sostenibilidad de diverso rango pertenecientes a 152 de las empresas multinacionales más importantes e influyentes de la actualidad en diversos sectores industriales, dieron sus puntos de vista de cómo las empresas están implementando metas de sostenibilidad, fortaleciendo la resiliencia empresarial y contribuyendo al desarrollo global y la agenda del cambio climático.

 

Nuevos tipos de liderazgo

El informe pone de relevancia que los retos en aspectos de sostenibilidad a los que se enfrentan las empresas reclaman liderazgos audaces para poder hacer frente a esos desafíos de manera efectiva.

Cuando los encuestados fueron preguntados por “qué entendían ellos por liderazgo audaz en sostenibilidad”, respondieron con múltiples características que se pueden resumir en estas cinco:

  • Ambicioso: Un liderazgo con visión de futuro que vaya acompañado de objetivos ambiciosos, a largo plazo, con el objetivo de obtener mayores beneficios y una reducción de los impactos negativos.
  • Colaborativo: Respaldado por líderes empresariales que reconocen que no son los únicos que se enfrentan a los desafíos de la sostenibilidad y que buscan asociaciones para abordar los temas que así lo requieren.

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ISO 20400, una guía para la compra responsable.

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Para el próximo mes de marzo está previsto el lanzamiento de la nueva ISO 20400 para la integración de la sostenibilidad en los procesos de compras, tal y como habíamos comentado hace unas semanas en “La compra responsable: estado general, tendencias e implantación”.

La norma se ha ido modelando en un proceso que empezó en septiembre de 2013, ha contado en su definición con la participación de casi 40 países de todo el mundo y ha tomado como base de partida la British Standard (BS) 8903 publicada en 2010.

La estructura de la norma es similar a la BS8903 aunque ésta última tiene tres secciones mientras que la ISO tiene cuatro. Además, también incorpora otros desarrollos en sostenibilidad como los Principios Rectores de la ONU sobre Derechos Humanos y Negocios.

 

Gestión de la compra responsable: imprescindible en la actualidad.

Tanto si la razón de la implantación de la compra responsable es realmente por determinación ética de la empresa, por razones “menos voluntarias”, o por cualquier otro motivo, existen una serie de beneficios que sólo por disfrutar de ellos bien vale la pena esforzarse por realizar una gestión de compras responsable, y la utilización de la ISO 20400 es una muy buena de alcanzar esa gestión.

Técnicamente se trata de una norma de orientación, no de un estándar de requisitos, por lo que no es certificable, pero como siempre es posible realizar evaluaciones en aquellas organizaciones que usen la norma de manera que se compruebe su conformidad y se realicen recomendaciones para mejorar los procesos de compras. Así mismo, ISO 20400 será un complemento a la ISO 26000 de Responsabilidad Social que es también una guía no certificable.

Como muchas otras ISO’s, la 20400 es una norma aplicable a cualquier tipo de organización tanto pública como privada y de cualquier tamaño y localización geográfica, teniendo en este caso el objetivo de ser entendida por cualquier grupo de interés involucrado o afectado por las decisiones y los procesos de compras.

 

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materialidad, rsc, sostenibilidad, tendencias

Los millennials y la sostenibilidad: no todos dentro del mismo saco.

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El término millennial (o también generación Y) está siendo repetido hasta la saciedad generalmente tratando de homogeneizar un conjunto de población que aunque comparte ciertos rasgos o características comunes están lejos de ser heterogéneas.

A partir de esa supuesta homogeneidad se dan todo tipo de consejos en toda clase de publicaciones.

Estamos acostumbrados a leer a diario artículos sobre cómo atraer el “talento millennial”, cómo afrontar una entrevista de trabajo o de negocios si se hace con un millennial, cómo trabajan, cómo compran, cómo llegarles desde el punto de vista del marketing, etc., etc..

Pero pocos de esos artículos hacen distinciones dentro del grupo de los millennials, y consideran a los individuos dentro de él como de iguales características de comportamiento, independientemente de variables económicas, geográficas, formativas, etc.

 

¿Están todos los millennials cortados por el mismo patrón?

Para empezar, una rápida visita a la definición de Generación Y en la Wikipedia nos da una pista al respecto cuando nos dice “No hay precisión respecto de las fechas de inicio y fin de esta generación. Los comentaristas utilizan las fechas de nacimiento comprendidas desde 1980 hasta 1999”.

Es decir, que ni para otorgar un rango de edad al grupo de millennials hay establecido un consenso. Pero eso no es algo nuevo, puesto que si echamos un vistazo en la misma fuente vemos que para la generación anterior (la llamada X) como para la posterior (la Z) tampoco hay un consenso.

Desde la lógica, ¿podemos pensar que una persona nacida en 1980 (y que en la actualidad tiene 36 años) se comporta igual o tiene los mismos anhelos y necesidades que alguien nacido en 1999 (con 17 años en la actualidad)?

Creo que está claro que no y, aunque he ido a coger los dos extremos en cuanto a las supuestas edades de esa generación, lo mismo pasará si contemplamos ejemplos menos extremos.

Por tanto, toda generalización de cualquier tipo basada en la pertenencia a ese grupo creo que queda lejos de ser verídica si el grupo no se segmenta según comportamientos, actitudes, aptitudes y necesidades reales de sus miembros. Se podrán dar unos rasgos muy genéricos pero de poco servirán si no se profundiza más.

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