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Existe una gran diferencia entre simplemente ofrecer palabras amables y de apoyo para los Objetivos de Desarrollo Sostenible y realmente incrustar los Objetivos en la estrategia central de los negocios.
A pesar de que los ODS llevan formando parte de las conversaciones y comunicaciones de las empresas globales desde hace más de tres años y existe un número significativo de ellas que dicen estar un comprometidas con los Objetivos, sigue existiendo una brecha entre el dicho y lo hecho.
Y las empresas parece que no están todavía decididas a acabar con esa brecha, o al menos lo están haciendo muy poco a poco.
Así lo expresa el informe “From promise to reality: Does business really care about the SDGs?” publicado por Price Waterhouse Coopers, basado en el estudio de 729 empresas de 6 sectores industriales distintos en un total de 21 países, y en el que también se ofrecen estudios de caso de organizaciones como Danone Francia, el European Chemical Industry Council (Cefic), o el Grupo Energía Bogotá (GEB).
Todavía queda mucho trabajo por hacer si se quiere que ayudar realmente a cumplir con los Objetivos y a la vez beneficiarse de ellos. Un beneficio vinculado al logro de los ODS que se estima un crecimiento potencial de 12 billones de dólares.








