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Aunque desde nuestra perspectiva de “primer mundo” el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) nº3, que trata sobre asegurar una vida saludable y promover el bienestar para todos en todas las edades, nos puede parecer principalmente dirigido a otros continentes y países, no debemos ni mucho menos de menospreciarlo a la hora de aplicarlo en nuestras latitudes.
Lograr la cobertura sanitaria universal es un objetivo fundamental para la Unión Europea, y todos los países europeos respaldan la igualdad de acceso a la atención sanitaria para todas las personas como un objetivo político importante.
Muchos factores en conjunto afectan la salud de las personas y las poblaciones. Estos incluyen el estado del medio ambiente, las oportunidades de acceso y uso de los servicios de salud, y las características y el comportamiento individual de cada individuo.
En los países avanzados nos encontramos con graves problemas de salud derivados de la obesidad, el tabaquismo, la contaminación o la exposición al ruido, por mencionar sólo unas cuantas causas.
Es por todo esto que debemos tomarnos muy en serio no sólo el ODS nº3 sino la propia sostenibilidad de nuestros sistemas de salud, tanto públicos como privados, y del resto de empresas que se dedican a ofrecer productos y servicios relacionados.









