(ACTUALIZACIÓN: En relación con este tema se puede ver una evolución de la situación 2015-2017 del dieselgate en mi otro post titulado «¿Le ha salido gratis el dieselgate a Volkswagen?» publicado en abril de septiembre de 2018).
Parece que fue ayer pero ya han pasado más de 6 meses desde que se destapara el fraude que Volkswagen venía realizando a través del falseamiento de las lecturas de las emisiones contaminantes de algunos modelos de sus vehículos, y que ya tratamos en aquel momento en el blog.
Desde entonces se han escrito ríos de tinta sobre el caso en publicaciones de todo tipo tratando el tema desde diversos ángulos.
Entre los diferentes hechos a destacar en este periodo podemos contar con la apertura de investigaciones sobre el caso en diferentes países, los cambios en la jerarquía realizados en la compañía, el cambio de agencias de comunicación y sus estrategias de publicidad, las dificultades para realizar una propuesta de arreglo del problema en los vehículos que ha llevado a VW a pedir en EE.UU. una prórroga hasta el 21 de abril para poder cumplir con los estándares de emisiones estatales y federales de ese país, las complicaciones con las que los cuerpos policiales comunitarios se encuentran para medir las emisiones con los vehículos en movimiento, las mareantes cifras de polución extra que los vehículos trucados han provocado y sus costes sociales, o los rumores sobre recortes de plantilla que flotan sobre la corporación.
Pero el hecho principal que me lleva a retomar el tema del Dieselgate es el de sus consecuencias en la reputación corporativa de VW y en la cifra de ventas de sus vehículos a través de informaciones interesantes publicadas hace poco.





(ACTUALIZACIÓN: En relación con este tema se puede ver una evolución de la situación 2015-2017 del dieselgate en mi otro post titulado «


