Señores y señoras de las compañías energéticas y de comunicaciones de este país a los que se les llena la boca a la hora de hablar de la RSC de sus organizaciones… se me ocurren algunas preguntas para ustedes relacionadas con la manera en que realizan la venta y contratación sus servicios y productos y se relacionan de manera directa con sus clientes.
¿Por qué se engaña (sí, se engaña) a personas mayores y no tan mayores con la promesa de contratar mejores tarifas y ventajas en servicios y que después no resultan ser tales y para lo único que sirven es para darles más beneficios a ustedes y la comisión a aquél personaje que ha irrumpido en nuestra privacidad al tocar el timbre de nuestra casa o al llamar a nuestro teléfono, al cual le importa muy pero que muy poco lo que nos haya “enchufado” puesto que no nos va a volver a ver jamás?
¿Por qué se asedia telefónicamente a potenciales clientes a horas intempestivas? ¿Por qué recibimos llamadas y al poco se nos cuelga o se nos deja con una música como si fuéramos idiotas o hubiéramos llamado nosotros a una centralita? ¿Por qué se empeñan ustedes con esos actos a forzarnos a grabar esos números desde los que se nos llama en la lista de teléfonos bloqueados de nuestra agenda?
¿Por qué alguien me llama ofreciéndome una mejor tarifa o mejora del servicio que tengo contratado con mi actual compañía sólo con la condición de confirmarle que sí que la quiero? ¿Estamos tontos entonces o qué? ¿Por qué no me la aplican directamente y, si ustedes quieren, me llaman y me dicen que me la han aplicado directamente (ante lo cual seguro que me sentiré satisfecho y les agradeceré la llamada)?

