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España, cuarto país productor de envases de plástico de la Unión Europea, es partícipe del modelo insostenible del “usar y tirar”.
En el mejor de los casos, tras ser usados y tirados, los envases de plástico terminan en un contenedor para ser reciclados. Sin embargo, su reciclaje es muy ineficiente y no logra los propósitos deseados.
Casi el 80% de los envases acaban en vertederos, incinerados o arrojados al medio ambiente, y del total de envases producidos, un 39,7% es de un solo uso.
Por si fuera poco, España tiene bajos porcentajes de reciclaje global de todos los residuos domésticos (33%) ya que el 82,6% de estos residuos se recogen como residuos mezclados en la bolsa de la fracción resto.
Ese panorama tan poco alentador lo atestigua el informe “Reciclar no es suficiente: la gestión de residuos de envases plásticos en España” acabado de presentar por Greenpeace, y que muestra la realidad de este problema a nivel español y por cada una de sus comunidades autónomas.









