
La senda de reducciones de emisiones de dióxido de carbono que nos ha de llevar a una economía cero neta en carbono en 2050 tiene también su impacto en los deportes del motor, que van a tener que realizar profundos cambios para alcanzar a ese objetivo.
Esa mitigación del impacto en el medio ambiente y en el cambio climático se lleva de desigual maneraentre las diferentes competiciones del motor más punteras del mundo.
Según el índice Sustainable Championships Index (SChI) que evalúa y clasifica a más de 100 competiciones en función de su sostenibilidad, casi todas ellas podrían hacer bastante más para reducir su impacto. Sólo una de las 106 competiciones del motor mundiales del índice, la Fórmula E, recibe la máxima calificación en cuanto a sostenibilidad, y 72 de ellas se sitúan en el nivel más bajo en cuanto a su sostenibilidad.
La sostenibilidad de las competiciones es algo que, obviamente, debe ir más allá de la mera consideración de qué combustibles son usados por los vehículos que compiten, lo cual conlleva contemplar las competiciones desde una perspectiva totalmente holística, como si fueran cualquier otra actividad a la que hay que hacer sostenible.
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