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Las empresas y el cero neto mucho compromiso poca acción

Foto de Chris LeBoutillier en Unsplash

Cada vez son más las empresas que consideran el cambio climático como un problema material o relevante, aunque la mayoría de ellas no están cumpliendo los objetivos climáticos básicos, lo que provoca que no se pueda alcanzar el objetivo de cero emisiones.

Ante el aumento de la normativa relacionada con el clima en todo el mundo, está aumentando el número de empresas que están elaborando estrategias para prepararse para el cambio climático. Esto incluye todo, desde la medición y la divulgación de sus riesgos hasta el uso de análisis de escenarios para probar cómo sus enfoques se mantienen en diferentes escenarios de cambio climático. 

Pero, aunque los debates en las empresas sobre los objetivos de cero neto han estado más presentes que nunca, la mayoría de las empresas del mundo no han establecido objetivos iniciales de reducción de emisiones, y mucho menos de cero neto. 

Esa es una de las conclusiones a las que se llega tras la lectura del último informe Sustainability Yearbook de S&P. Este documento es una recopilación de información basada en la investigación de S&P Global sobre algunos de los retos más urgentes a los que se enfrenta el mundo, a la vez que reconoce y distingue a las empresas que lideran sus sectores en materia de prácticas empresariales sostenibles, en un amplio espectro de la economía.

Los datos y conclusiones que en él se ofrecen provienen de la Evaluación Global de la Sostenibilidad Corporativa (CSA por sus siglas en inglés) de S&P, realizada en 2021 a 7.554 empresas de 61 sectores, y dirigida a aquellas empresas que desean establecer una línea de base de sostenibilidad y obtener una visión independiente de su rendimiento en esa materia en relación con otras empresas similares.

Este anuario no es un simple inventario de prácticas de sostenibilidad de las empresas, sino que representa un examen minucioso de algunas de las principales tendencias empresariales y financieras del año pasado, temas que seguirán siendo prioritarios en el futuro.

El análisis de escenarios como herramienta para adelantarse al futuro

Los resultados del CSA de 2021 muestran que casi una cuarta parte de las empresas encuestadas dan al cambio climático la importante etiqueta de “asunto material”, mientras se enfrentan a la presión de darle respuesta desde tres direcciones: internamente, por parte de los inversores y de los reguladores. 

Se estima también que un 60% de las empresas del S&P 500 tienen al menos un activo con alto riesgo de impacto físico por el cambio climático, y un número cada vez mayor de reguladores en todas las jurisdicciones están exigiendo la divulgación de los riesgos climáticos en las instituciones financieras o la realización de pruebas de resistencia al cambio climático en sus economías.

En este contexto, los datos muestran que los sectores más intensivos en carbono, como los servicios públicos y la energía, reconocen la amenaza e integran el clima en la estrategia empresarial. Pero existe cierta disparidad entre las empresas en el uso del análisis de escenarios para probar la resistencia de las estrategias climáticas, ya que sólo la cuarta parte de las organizaciones encuestadas utilizan actualmente el análisis de escenarios o de estrés climático para comprobar los riesgos de transición, una herramienta que podría ayudarles a evitar la degradación del crédito a medida que aumentan los riesgos climáticos y avanza la transición energética.

Mediante los análisis de escenarios de riesgo de transición, las empresas obtienen una prospección de cómo les podrían afectar los futuros cambios políticos, normativos y tecnológicos, así como los riesgos legales, de mercado y de reputación, aparte de los propios riesgos físicos, como la subida del nivel del mar o el aumento de fenómenos meteorológicos extremos.

Según S&P, los sectores de servicios públicos y de la energía son los que cuentan con el mayor número de empresas que realizan análisis de escenarios, con un 46% y un 43%, respectivamente, seguidos por el de materias primas, con un 33%. 

La preocupación por los riesgos derivados del cambio climático también está llevando a los reguladores y supervisores financieros a realizar pruebas de estrés climático en sus sistemas financieros y economías nacionales, basándose, en gran medida, en el análisis de escenarios creado por la Network for Greening the Financial System (NGFS), un grupo de bancos centrales que colaboran en la lucha contra el cambio climático, y que ha pedido a las empresas e instituciones financieras que informen sobre los riesgos climáticos utilizando las divulgaciones de la Task Force on Climate-Related Financial Disclosures (TCFD). 

Los objetivos de cero emisiones son muy escasos

Como contrapunto a la creciente preocupación por el cambio climático y su consideración como asunto material, el informe de S&P presenta una realidad tozuda en cuanto a la implicación real de las empresas en aportar soluciones al mismo.

La creciente ola de grandes empresas que anuncian ambiciosos objetivos de emisiones a largo plazo ha hecho del término “cero neto” uno de los principales vocablos de sostenibilidad de 2021. Así, empresas de todo el mundo se han comprometido a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero lo más cerca posible de cero y a compensar el resto, normalmente antes de la lejana fecha de 2050.

Pero en realidad, los datos recogidos indican que la mayoría de las empresas a nivel mundial aún no han establecido ni siquiera los objetivos iniciales de reducción de emisiones, y mucho menos los objetivos de cero emisiones. 

De hecho, sólo un tercio de las empresas de todo el mundo ha anunciado objetivos climáticos de alcance 1 y 2, y los índices de adopción varían mucho a escala regional y entre sectores.

Por regiones y, como es lógico dado que Europa lleva más tiempo prestando atención a las cuestiones medioambientales, sociales y de gobernanza en comparación con el resto del mundo, el 59% de las empresas europeas han anunciado planes para reducir las emisiones directas y/o las asociadas a la energía que compran. Sin embargo, sólo el 35,6% de las empresas de América del Norte, el 31,1% de las de América Latina y el 29,4% de las de la región de Asia-Pacífico han anunciado objetivos de reducción de Alcance 1 y/o Alcance 2.

El establecimiento de objetivos cero netos parece ser incluso menos común. Los analistas de S&P Global ESG revisaron los datos recogidos por la plataforma de divulgación de la sostenibilidad CDP y descubrieron que sólo el 23,7% de todas las empresas que respondieron a la encuesta sobre el clima de CDP y que también forman parte del de CDP y del análisis de CSA, han establecido un objetivo de cero emisiones netas.

La importancia del establecimiento de objetivos intermedios

El establecimiento de un objetivo neto cero es importante a para que las empresas a nivel global puedan hacer frente a la amenaza del cambio climático, pero los objetivos ambiciosos por sí solos no son suficientes

Según S&P, se deben crear planes realistas para la transición a un mundo con bajas emisiones de carbono. Y, sobre todo, esas vías de transición deben incluir objetivos de reducción de emisiones a corto plazo. 

El camino hacia 2050 (la fecha típica de los objetivos corporativos de cero emisiones) no puede recorrerse sin señales creíbles en los próximos años. 

Los inversores están prestando especial atención a esta área, y grupos liderados por inversores como Climate Action 100+ han pedido específicamente a las empresas que muestren sus objetivos intermedios para 2030.

Esos objetivos intermedios también indican la seriedad de una empresa con respecto a su objetivo y pueden afectar a su puntuación de sostenibilidad CSA de forma positiva en lo que respecta a las emisiones y la divulgación. Una revisión de las puntuaciones de rendimiento de las emisiones relacionadas con el clima y las puntuaciones de divulgación de objetivos de las empresas que han establecido objetivos de cero neto muestra que las empresas que han establecido objetivos antes de 2040 obtienen una puntuación más altaque las que esperan a empezar a reducir las emisiones hasta 2040 o después. 

Aunque poco más de un tercio de las empresas analizadas en el CSA de 2021 han establecido objetivos climáticos, el número debe aumentar rápidamente para garantizar que el mundo esté en vías de limitar el calentamiento global y prevenir algunas de las peores consecuencias del cambio climático.

Nota: este artículo fue previamente publicado en Revista Haz el 14-3-22.

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