rsc, sostenibilidad, transparencia

Turismo y sostenibilidad deben ir juntos de la mano.

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En el pasado Foro de Sostenibilidad y Turismo celebrado en enero en Madrid dentro de la Feria Fitur se puso de manifiesto la importancia de la implantación de un modelo turístico sostenible a nivel mundial y también especialmente a nivel español.

Tras el importante deterioro de los últimos años denotado por el negativo comportamiento de los principales indicadores económicos, el crecimiento del PIB español y las perspectivas positivas para los próximos tiempos indican que el sector turístico se beneficiará de ello, tanto a través del turismo exterior como del interior. De hecho, el turismo ha sido en 2015 el principal sector generador de renta y empleo en España, impulsando por tercer año consecutivo la recuperación de la economía española.

A nivel internacional, España es el tercer destino turístico mundial en número de visitantes acumulando cifras récord recibiendo 68,1 millones de turistas internacionales en 2015, una cifra que supone un incremento del 4,9 % respecto al ejercicio anterior y un nuevo máximo histórico para el país.

España también lidera, por primera vez, en 2015 el ranking mundial de competitividad turística que elabora el Foro Económico Mundial. El turismo español logra el podio internacional gracias a la riqueza de sus recursos culturales, sus infraestructuras y “la adaptación a los hábitos de consumo digitales”, según señala el organismo, que analiza la industria vacacional de 141 países de todo el mundo.

Según Exceltur, de cara a 2016 el turismo en España será de nuevo el principal motor del crecimiento y de lograrse un escenario de estabilidad política se estima que el PIB turístico crecerá un 3,4%, con lo cual se volverán a mejorar ventas, resultados y creación de empleo.

Pero, en un país tan dependiente del turismo y a diferencia de otros sectores en los que está más interiorizada, la Responsabilidad Social Corporativa se encuentra en un estado incipiente de desarrollo en el sector, con un bajo nivel de conocimiento sobre su existencia y razón de ser, y con el pensamiento de que es más un coste que una oportunidad de mejora y de implantación de mecanismos de decisión y gestión interna.

El aumento de los hábitos de consumo sostenibles por parte de la sociedad nos indica que cada vez se tendrá más en cuenta la RSC a la hora de decantarse en la elección de un establecimiento o servicio turístico, ejerciéndose una discriminación positiva hacia aquellos que se comporten de una manera responsable con los grupos de interés.

Mientras grandes cadenas hoteleras ya llevan tiempo realizando actividades de RSC de manera que ésta ha pasado a formar parte de su forma habitual de operar, otras de menor tamaño y hoteles no pertenecientes a ningún grupo hotelero van muy a la zaga en su implementación. A menudo vemos que estos establecimientos llevan a cabo actividades que, si bien pueden considerarse RSC, son de un carácter más cercano a la acción social o la filantropía que al verdadero sentido de la RSC, o van meramente dirigidas al ahorro de costes en temas de consumo de energía. No podemos decir entonces que se está actuando de una manera socialmente responsable cuando se dejan de lado muchos ámbitos y facetas de la RSC y se realizan acciones que muchas veces no están alineadas con el negocio ni tampoco implementadas de manera estratégica y transversal en toda la organización.

Otro tema a tener en cuenta es que en muchos de los establecimientos turísticos en los que se actúa de manera responsable apenas se comunica ese hecho. En pocas de sus webs podemos ver apartados dedicados a la RSC o sostenibilidad, e incluso en algunos establecimientos que sí hacen acciones de RSC tampoco podemos encontrar esa información o al menos de una manera clara y fácil de encontrar. De la misma manera también vemos que en general las memorias de RSC brillan por su ausencia en dichas webs. Si no se ponen en valor ni se informa de las acciones de RSC se pierde una oportunidad de oro para crear un impacto positivo en los grupos de interés, destacando entre ellos los clientes tanto reales como potenciales.

Otras de las ventajas que supone la implementación de políticas y estrategias de RSC es la mejora a diferentes niveles de la gestión de las organizaciones y la posibilidad de integrarlas dentro de sistemas de gestión de la calidad y medio ambiente. Un ejemplo de esto es la posibilidad de integrar fácilmente en dichos sistemas la ISO 26000 que es el estándar internacional más reconocido en materia de responsabilidad social. A su vez, todas las mejoras en sistemas de gestión posicionan mejor a la organización de cara a conseguir distintivos de calidad y sostenibilidad turística.

Una RSC real en el sector sin duda podría ayudar a afrontar mejor retos como el cambio climático o la reducción y pérdida de biodiversidad, al igual que a contribuir en la consecución de los Objetivos del Desarrollo Sostenible.

En definitiva y al igual que en otros sectores, la RSC en el sector turístico se acabará convirtiendo no sólo en una muy buena ventaja competitiva sino que a la larga marcará la supervivencia de muchas organizaciones y actores.

Es crucial en un país como el nuestro que nos pongamos manos a la obra para aprovecharnos de esa ventaja competitiva cuanto antes.

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