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La reputación de una empresa depende de la suma de las diferentes percepciones que los grupos de interés tienen de ella, siempre en ámbitos directamente relacionados con ella pero que, a su vez, no dejan de estar sujetos a tendencias temporales que también juegan su papel en cómo se percibe esa reputación.
Tomando como modelo de medición de la reputación Reptrak, ideado por el Reputation Institute, los ámbitos sobre los que las personas forman su opinión de una empresa son los relacionados con sus productos y servicios, innovación, gobernanza, lugar de trabajo, ciudadanía, liderazgo y rendimiento económico.
Son esas percepciones las que harán que se creen en el público intenciones de compra y/o “evangelización” de sus productos o servicios, de defensión de la marca ante terceros, o de intención en invertir en la empresa o trabajar para ella.
Todas esas intenciones anteriores son medibles por la empresa a través del aumento en ventas, beneficios, lealtad a sus productos o servicios, valor de mercado y licencia para operar.









