
El turbulento año 2020 ha puesto de manifiesto los muchos retos a los que se enfrenta la industria de la moda, incluyendo entre ellos las relaciones con los proveedores, las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), las estructuras de empleo, la sobreproducción y el despilfarro.
Estos problemas sistémicos también son también evidentes en la amenaza inminente del cambio climático, la cual se prevé que cree impactos socioeconómicos crecientes en los próximos años.
Para realizar un análisis de las emisiones de gases de efecto invernadero de la industria de la moda y esbozar las áreas en las que sus diferentes actores pueden centrar sus esfuerzos para alcanzar los objetivos climáticos, McKinsey & Company en asociación con Global Fashion Agenda (GFA) ha realizado el informe “Fashion on climate. How the fashion industry can urgently act to reduce its greenhouse gas emissions”.
Este documento está dirigido a los grupos de interés, entre ellos marcas, minoristas, fabricantes, ciudadanos, inversores y encargados de la formulación de políticas, con el objetivo de colocar a la industria de la moda en la senda de los 1,5 oCde incremento máximo de la temperatura media de nuestro planeta.
Sigue leyendo







