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La importancia de la medición para generar cambios centra el Congreso de RS 2021.

Foto: Congreso RS

El Congreso de Responsabilidad Social, referente obligado para los interesados en la responsabilidad social, se ha desarrollado los días 10, 11 y 12 de febrero, tanto de manera presencial como virtual a través de una plataforma que además de permitir seguir las ponencias facilitaba el contacto en línea entre los asistentes, reemplazando así al clásico networking que se desarrolla paralelamente en este tipo de eventos.

En la séptima edición de esta cita bienal, el Congreso ha dejado de lado su denominación nacional para pasar a ser internacional, al abrirse la participación tanto a ponentes como a asistentes internacionales. 

En esta ocasión, el título elegido por el Comité Científico del Congreso ha sido “Responsabilidad Social: Medir para transformar”, resaltando que no es posible hablar de gestión de responsabilidad social si las organizaciones y las empresas no son capaces de rendir cuentas de manera transparente sobre las iniciativas que llevan a cabo. 

Durante los tres días del evento se realizaron diversas ponencias y mesas de diálogo que trataron, entre otros temas, sobre propósito, comunicación, sostenibilidad, formación, fiscalidad, empleo o medio ambiente, siempre desde la perspectiva de cómo medir el progreso en dichos ámbitos.

¿El propósito de las organizaciones se puede medir?

Ángel Alloza, CEO de Corporate Excellence, declaró que entender el propósito es vital para el futuro de las empresas, siendo muy necesario medir si los empleados están alineados con él y si lo sienten como suyo. Presentó la metodología Corporate Purpose Roadmap para la construcción, implementación y activación del propósito corporativo,  y se mostró positivo con el futuro, declarando que el propósito debe servir como herramienta para no perder el norte.

Por su parte, Antonio Argandoña, profesor emérito de IESE Business School, subrayaba que el propósito no ha de ser algo estático, que debe estar en las entrañas de la empresa y ser discutido con los grupos de interés, y que cambia con el tiempo. No era partidario de hacer benchmarking en ese ámbito, puesto que al ser algo diferencial no se deben copiar propósitos de otras organizaciones, ni crear modelos de propósito a los que cada organización se acabe adhiriendo.

La presidenta de EsimpactSophie Robin, también era partidaria de incorporar a las partes interesadas en el proceso de reflexión sobre el propósito, y alertaba antes el riesgo de impactwashing, cuando las empresas solo informan sobre sus impactos positivos y dejan de lado los negativos, perdiendo además la oportunidad de tratar de mejorar sobre aquello que se ha hecho mal.

Según los ponentes, pocas empresas tienen definido su propósito y, como destacaba la directora de RSC de Correos, Elena Fernández Rodríguez, muchas de ellas no saben lo que es o lo confunden con otras cosas como la visión o la misión de la empresa. 

La necesaria revisión e impulso de la responsabilidad fiscal.

La responsabilidad y transparencia fiscal es un tema que debe ser abordado sin demora por los impactos negativos de todo tipo que tiene en la sociedad. Se calcula que actualmente, a nivel mundial, unos 360 mil millones de euros no entran en las arcas públicas en los lugares donde las empresas están realizando las operaciones, siendo las empresas digitales culpables de buena parte de esa elusión fiscal.

Franc Cortada, Director General de Oxfam, denunciaba que mientras que se estima que las grandes fortunas mundiales ya se han recuperado en tan solo nueve meses de los impactos de la pandemia, a la sociedad, en cambio, le costará diez años. 

El compromiso fiscal de las empresas es, por tanto, más pertinente que nunca, requiriendo que las organizaciones paguen impuestos en los países donde realmente operan y generan valor, y que reporten más allá de lo exigible legalmente. Todo ello, además, promovido por la demanda creciente de transparencia fiscal por parte de la sociedad que requiere información clara, accesible y entendible.

El poder de los inversores también fue tratado en la mesa sobre transparencia fiscal. Como señaló Joaquín Garralda, presidente de SPAINSIF, estos tienen un papel fundamental en la transparencia, siendo una palanca muy importante para que las empresas se muevan, y se preocupan cada vez más a largo plazo por sus inversiones. Resaltó la importancia de las agencias de rating y que la información fiscal de las empresas es cada vez mejor.

Para el representante de Transparencia Internacional España, Jesús Sánchez, en la actualidad estamos sufriendo dos pandemias: la del coronavirus y la de la corrupción. En su opinión, hemos avanzado muy poco en estos temas y el mundo suspende en corrupción, realizando una llamada a la armonización de marcos y la ejemplaridad.

Marta de la Cuesta, Profesora de Economía Aplicada, señaló que la transparencia fiscal tiene que ver con la buena gobernanza de la empresa y destacó los avances de la hoja de ruta de la fiscalidad empresarial en el ámbito de la Unión Europea.

La medición de las huellas ambientales es clave.

Sin un medio ambiente sostenible, no puede haber una sociedad sostenible, fue la idea fuerza de los participantes en la mesa sobre medio ambiente.

El director de Cambio Climático de Iberdrola, Gonzalo Sáenz, explicó que se va a invertir mucho en mejoras medioambientales en los próximo diez o quince años y destacó la necesidad de evaluar constantemente políticas y estrategias en ese ámbito en un entorno complejo, incierto y cambiante como el actual.

El Climate Reality Project (Fundación Al Gore) estuvo representado por su coordinador en España, Álvaro Rodríguez. Esta organización subraya la necesidad de dejar de preocuparse para ocuparse del medio ambiente. En 2020 realizaron tres mil actos de liderazgo en España con el objetivo de trabajar para lograr un efecto multiplicador informando de la emergencia climática mediante datos climáticos contrastados, verídicos y comprensibles.

Según declaró Olga Martín, Directora General de Aclima, no se puede mejorar algo que no se mide y las pymes españolas no están midiendo las huellas de sus operaciones de una forma masiva ni sistematizada. La razón principal para ello es que el propio método para medir es complicado para una empresa pequeña, más aún cuando no hay conocimiento de terminología, es algo costoso, y si el mercado no lo pide se acaba no dando el primer paso ya que supone demasiado esfuerzo para poco rendimiento.

La perspectiva empresarial estuvo representada por Laura Escalante, Sustainability Business Partner de IKEA, que explicó cómo miden la huella de sus operaciones y cuáles son sus objetivos en ese ámbito. Concretamente, se han marcado un objetivo de reducción del 80% en emisiones en sus operaciones y un 50% en emisiones de clientes y colaboradores. Ikea mide la huella climática en toda su cadena de valor, representando un 45% de la huella los materiales utilizados y un 22% el uso de los productos en los hogares de los clientes, estableciéndose un objetivo general de reducción de la huella en un 15% para 2030. La empresa promociona que el cliente pase a ser un activista ambiental de una manera asequible y accesible.

El empleo y su impacto en la sociedad.

Los empleados son, quizá, el grupo de interés más importante de las empresas, y para Javier Cantera, Presidente de Auren, por esa razón la responsabilidad social que se debe gestionar en primer lugar en una empresa es la relacionada con ellos. Esa gestión debe hacerse en cuatro vertientes: la relacionada con el empleo interno (desigualdad salarial, oportunidades para los jóvenes, riesgos laborales), la del empleo externo (empleo juvenil e inmigrantes, respeto de los derechos humanos), la relacionada con la calidad de vida laboral y la economía informal, y por último la del empleo relacionado con proveedores y partners.

El papel de los trabajadores autónomos también salió en la conversación a través de Lorenzo Amor, Presidente Federación Nacional de Trabajadores Autónomos. Remarcó que es necesario que en todos los ámbitos de la cadena de subcontratación se aplique la misma responsabilidad social y que los pagos a los proveedores sean responsables y equiparables a los realizados a los empleados de las empresas.

Elena Ribelles, directora de Diversidad de Mercadona, explicó cómo gestionan la relación con sus noventa mil empleados en España y Portugal, remarcando que junto a los clientes, los proveedores y la sociedad, forman parte de sus principales grupos de interés.

Otros temas interesantes tratados en la mesa fueron la diversidad, el empleo juvenil y senior, el emprendimiento. Se destacó la necesidad de gestionar correctamente la diversidad, tanto de género como de edad, condición sexual, procedencia o la discapacidad, siendo la diversidad un valor estratégico debido a que los equipos de trabajo diversos son más eficientes y productivos. Se coincidió en fomentar fórmulas que permitan una integración laboral de las personas con discapacidad, desde la propia negociación colectiva hasta las estrategias empresariales.

Al respecto del empleo juvenil y senior, se puso de relieve que los puestos de trabajo que dejan los mayores de 55 años que se ven expulsados del mercado laboral no son siempre ocupados por jóvenes, ya que el paro juvenil sigue ahí con un 40%. Tampoco se está haciendo un esfuerzo cultural, educativo y de eliminación de trabas para fomentar un autoempleo juvenil que cree nuevas empresas y oportunidades. A la vez, se está desperdiciando el conocimiento y la experiencia de los desempleados más mayores que podría ser un capital para las empresas.

Salud, seguridad y privacidad en tiempos de pandemia.

La pandemia de coronavirus ha propiciado que la salud, seguridad y privacidad de empleados y clientes/usuarios de servicios haya pasado a ser una prioridad en los modelos productivos. En momentos así, la cuenta de resultados ha pasado a un segundo plano en muchas empresas.

La directora de Recursos Humanos de Vodafone, Remedios Orrantia, manifestó que debido a la pandemia se han acelerado transformaciones que estaban tardando más de lo esperado, se han vencido miedos y resistencias al cambio y se han roto tabús como el teletrabajo, que es un asunto más de valores y confianza en los trabajadores que un tema técnico. Destacó también que se ha ganado en flexibilidad, que no se deben extrapolar los errores del plano analógico al digital y que en nuestro país se han realizado grandes estructuras de comunicaciones que nos deben hacer sentir orgullosos como país.

En un momento en el que el offline está más en boga que nunca, la directora de la Agencia Española de Protección de Datos, Mar España, alertó sobre la necesidad de asegurar la privacidad y seguridad de unos datos que ya no son locales ni territoriales sino que viajan por todo el mundo, más aún cuando algunos de ellos son relativos a temas tan sensibles como la salud de las personas.

Para Elena Allué, Directora General de Turismo del Gobierno de Aragón, el sector del turismo, compuesto sobre todo por pequeñas y medianas empresas se ha visto afectado severamente y necesita que desde las administraciones se elimine lo máximo que se pueda las incertidumbres más próximas, y se explique claramente la situación a las empresas y cuáles son las estrategias públicas para superarla. También abogó por hacer políticas multiplicadoras desde el consenso, la comunicación y la colaboración público-privada.

Los estándares de medición y modelos educativos también tuvieron su espacio.

Durante la llamada jornada previa al Congreso diferentes entidades explicaron por un lado diversos modelos para medir el impacto y por otro cómo se están desarrollando modelos de educación en el plano de la responsabilidad social de las organizaciones.

Al respecto de los modelos de medición, se contó con la presencia de representantes de entidades como Forética, el Pacto Mundial, Fundación Bequal, Bcorp o Ecodes, entre otras, que manifestaron la necesidad de que exista una estandarización de modelos que permitan establecer una comparabilidad en las organizaciones con un criterio común.

Por su parte, al respecto de modelos educativos en responsabilidad social, destacadas entidades privadas y públicas de España, Argentina, Colombia y México explicaron sus programas en responsabilidad social y coincidieron en la importancia de la ética aplicada a las organizaciones, la necesidad de sensibilizar sobre ello desde edades tempranas, y la relevancia del liderazgo ético para afrontar los retos presentes y futuros mediante profesionales de la responsabilidad social bien formados.

Nota: Este artículo fue anteriormente publicado en Compromiso Empresarial el 15-2-21.

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