inteligencia artificial, riesgos, sostenibilidad, tendencias

¿Está tu empresa preparada para la revolución de la inteligencia artificial sostenible?

La inteligencia artificial (IA) generativa ya no es un simple ejercicio de laboratorio y se ha convertido en un motor de transformación empresarial de primer orden. El Generative AI Outlook Report – Exploring the Intersection of Technology, Society, and Policy, publicado por el Joint Research Centre de la Comisión Europea, nos ofrece una radiografía detallada de este fenómeno: desde los fundamentos tecnológicos y económicos hasta los desafíos sociales y regulatorios que plantea este artículo.

La adopción de modelos generativos (capaces de crear texto, imágenes, audio o código a partir de grandes volúmenes de datos) redefine no solo la productividad, sino también la forma en que las organizaciones gestionan su capital humano, su reputación y su huella medioambiental. Mientras algunas empresas aceleran su incorporación para ganar ventaja competitiva, otras advierten del riesgo de brechas de habilidad, de la propagación de desinformación y del creciente consumo energético de los centros de datos.

Para el directivo empresarial comprometido con la sostenibilidad, entender estas tensiones es fundamental. No basta con aprovechar el potencial creativo de la IA: es imprescindible diseñar estrategias que garanticen el desarrollo de talento, la integridad de la información, la gobernanza responsable de datos y el alineamiento con las metas de neutralidad de carbono. 

El informe hace también hincapié en la dimensión regulatoria: con la inminente entrada en vigor del Reglamento de Inteligencia Artificial de la UE (AI Act) y la revisión de la Directiva de Eficiencia Energética, las empresas europeas deberán cumplir nuevos requisitos de transparencia, evaluación de impacto y privacidad para sus sistemas de IA generativa. 

Este marco legal no solo refuerza la protección de datos y los estándares medioambientales, sino que también impulsa la creación de áreas de gobernanza interna donde converjan equipos de TIC, sostenibilidad y cumplimiento normativo. 

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Cuando la política frena al clima: por qué se disuelve la Alianza Bancaria Net-Zero

La disolución de la Alianza Bancaria Net-Zero (NZBA) marca el fin de una etapa en la sostenibilidad financiera. Mientras los compromisos voluntarios pierden tracción a nivel global, Europa avanza hacia un modelo más regulado, donde los riesgos ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) se integran en la gobernanza y la gestión prudencial del sistema bancario.

La Alianza Bancaria Net-Zero (NZBA), una coalición global de bancos respaldada por la ONU comprometida con la neutralidad de carbono, ha anunciado el cese inmediato de sus operaciones. Este sorpresivo desenlace pone fin a las actividades de la alianza, que desde 2021 buscaba alinear las carteras de préstamos e inversiones bancarias con los objetivos de emisiones netas cero para 2050.

La decisión se produce tras una serie de salidas de alto perfil por parte de sus miembros y una votación interna que redefine la naturaleza de la alianza: de un compromiso colectivo estructurado a un esquema abierto de orientación voluntaria para la banca en transición. En otras palabras, la NZBA dejará de funcionar como una alianza formal y sus recursos pasarán a servir como guía de referencia disponible para cualquier institución financiera interesada en la transición climática.

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cambio climático, riesgos, sostenibilidad, urbanismo

De Valencia a Budapest: por qué Europa necesita un escudo frente al agua

Foto de Chris Gallagher en Unsplash

Europa vivió en 2024 el episodio de inundaciones más extenso desde 2013, en un año marcado por la intensificación de fenómenos hidrológicos extremos. Las lluvias torrenciales asociadas a tormentas persistentes desbordaron miles de kilómetros de cauces fluviales, con un balance humano y económico profundamente alarmante. 

Al menos 335 personas murieron en episodios relacionados con tormentas e inundaciones, y se estima que los daños materiales alcanzaron los 18.200 millones de euros, según recoge el informe European State of the Climate 2024 (ESOTC 2024), elaborado por el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Las cifras hidrológicas registradas durante el año evidencian el alcance de esta crisis. Un 30 % de la red fluvial europea superó el umbral de caudal considerado “alto”, y un 12 % alcanzó niveles clasificados como “severos” (es decir, con una recurrencia estadística de 20 años o más). Se trata del mayor porcentaje de cauces en situación de desbordamiento desde 2013 y el quinto más elevado de toda la serie histórica desde 1992. 

Estos datos confirman una tendencia inquietante. El informe destaca que las lluvias intensas se están haciendo más frecuentes en buena parte del continente, en especial en su mitad occidental. La combinación de temperaturas más altas, mayor capacidad atmosférica de retención de humedad y patrones de circulación que favorecen episodios de lluvias persistentes está contribuyendo a un cambio en la naturaleza del riesgo hídrico en Europa. Las inundaciones, lejos de ser eventos aislados, se consolidan como una amenaza estructural para la seguridad de las personas, las infraestructuras y la economía.

El año 2024 no solo se caracterizó por la magnitud acumulada del fenómeno, sino también por su repetición y distribución geográfica. Desde los primeros episodios en enero hasta los más devastadores en otoño, el continente vivió una sucesión casi ininterrumpida de eventos extremos que, en un contexto de calentamiento acelerado, ya no pueden considerarse excepcionales.

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El apagón como ensayo de un futuro evento Miyake

Foto de NASA en Unsplash

Los eventos Miyake reflejan episodios extremos de actividad solar que, según evidencias científicas, han impactado a la Tierra en el pasado. Su magnitud podría comprometer gravemente infraestructuras eléctricas, comunicaciones y sistemas críticos. Ante su posible repetición, la preparación se convierte en un factor estratégico esencial.

Este 28 de abril, España y Portugal han vivido uno de los mayores apagones eléctricos de su historia reciente. A partir de las 12:30 horas, una serie de fallos en la red dejó a millones de personas sin suministro eléctrico durante casi medio día. Aunque las autoridades han descartado, en principio, causas como ciberataques o sabotajes, el incidente aún está siendo investigado para determinar su origen exacto y establecer medidas correctoras que reduzcan la posibilidad de nuevos episodios.

El impacto social y económico ha sido inmediato y, por el momento, difícil de cuantificar en toda su magnitud. Durante horas, personas quedaron atrapadas en ascensores, trenes detenidos o sin acceso a servicios sanitarios básicos, mientras que gran parte de los sistemas de transporte público y de comunicación se vieron interrumpidos o gravemente limitados. 

La actividad comercial, administrativa e industrial también se resintió, en muchos casos de forma crítica, dejando patente la elevada exposición de las sociedades modernas a cualquier disrupción en el suministro eléctrico.

Más allá de la causa concreta de este apagón, el incidente pone de relieve la fragilidad de las infraestructuras críticas ante eventos imprevistos. En un mundo altamente interconectado y dependiente de la energía para sostener no solo la vida cotidiana, sino también la operativa empresarial, fenómenos de esta naturaleza pueden tener efectos multiplicadores que impacten en toda la estructura económica y social.

Esta situación plantea la necesidad de considerar escenarios aún más disruptivos, como los denominados eventos Miyake: fenómenos de origen solar extremo que podrían provocar daños de gran escala en redes eléctricas, satélites y sistemas de comunicación, afectando de manera profunda el funcionamiento de las economías y alterando la vida en el planeta durante años.

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Los servicios climáticos avanzados, esenciales para un futuro más seguro

Foto de Guy Bowden en Unsplash

A medida que las temperaturas globales alcanzan niveles récord y los fenómenos extremos afectan cada vez a más personas, los servicios climáticos se transforman en algo más que herramientas científicas para convertirse en pilares fundamentales para proteger vidas, fortalecer economías y construir un futuro resiliente.

El cambio climático amenaza a todos los aspectos de la sociedad, desde la seguridad alimentaria hasta la infraestructura crítica y la salud pública. Fenómenos como las recientes y trágicas inundaciones vividas en España, o las olas de calor y las sequías se han intensificado en frecuencia y gravedad, mientras que los impactos económicos y sociales de estos eventos continúan creciendo. 

Frente a esta situación, los servicios climáticos han surgido como una herramienta esencial para comprender, prever y mitigar estos riesgos. Estos servicios son sistemas integrales que recopilan, procesan y distribuyen datos climáticos e información basada en investigaciones científicas. Su objetivo principal es apoyar a los responsables de la toma de decisiones en sectores clave, como la agricultura, la energía, la salud, el transporte y la planificación urbana. 

Los servicios climáticos permiten prever fenómenos climáticos extremos y tendencias a largo plazo, facilitando la preparación y adaptación de las comunidades frente a los impactos climáticos. Por ejemplo, con información climática precisa, una región puede diseñar infraestructuras resilientes a fenómenos extremos y planificar mejor sus cultivos agrícolas o prepararse para inundaciones estacionales.

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La UE prohíbe los productos hechos con trabajo forzoso

Foto de British Library en Unsplash

La Unión Europea ha reforzado su compromiso con los derechos humanos y laborales mediante la aprobación del Reglamento (UE) 2024/3015 recientemente publicado. Esta normativa establece un marco jurídico innovador que prohíbe la comercialización de productos fabricados, total o parcialmente, mediante trabajo forzoso en el mercado europeo. 

El propósito principal de esta regulación es alinear al mercado europeo con los principios éticos establecidos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), particularmente la meta 8.7, que aboga por la eliminación del trabajo forzoso, la esclavitud moderna y la trata de personas

Teniendo en cuenta que, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), más de 27,6 millones de personas son víctimas de estas prácticas en el mundo, este reglamento marca un hito en los esfuerzos globales por erradicar el trabajo forzoso de las cadenas de suministro.

Aunque el reglamento entró en vigor el 13 de diciembre de 2024, su aplicación efectiva comenzará el 14 de diciembre de 2027, dando un período transitorio de tres años para que empresas y autoridades adapten sus procesos a las nuevas exigencias. Ese período de transición permitirá que las partes involucradas implementen procesos de diligencia debida y adopten herramientas tecnológicas que aseguren el cumplimiento normativo.

La prohibición explícita de productos asociados al trabajo forzoso es el núcleo de esta regulación. Abarca tanto bienes producidos dentro del territorio de la Unión Europea como aquellos importados de terceros países. Este enfoque universal no discrimina por origen y asegura que los estándares éticos europeos se apliquen a todos los productos presentes en el mercado, sin excepciones. 

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Desinformación, clima y guerras, los grandes riesgos que enfrenta el mundo

Foto de Edge2Edge Media en Unsplash

El mundo atraviesa un momento de profunda incertidumbre y complejidad, según el Informe Anual de Riesgos Globales 2025 del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés). En su vigésima edición, este informe se consolida como una brújula crítica para entender las amenazas más apremiantes que enfrenta la humanidad en el corto y largo plazo, y para ayudar a líderes empresariales, gubernamentales y de la sociedad civil a prepararse ante un panorama de riesgos interconectados.

El informe, basado en las percepciones de más de 900 expertos y líderes globales, dibuja un cuadro alarmante: desde conflictos geopolíticos que amenazan la estabilidad mundial hasta los impactos inmediatos y devastadores del cambio climático. Los eventos climáticos extremos, la desinformación masiva y el conflicto armado basado en Estados son solo algunos de los riesgos que destacan como los más probables y severos en los próximos años.

Sin embargo, este diagnóstico no solo advierte sobre los peligros, sino que también llama a la acción. En un mundo fragmentado por tensiones geopolíticas, desigualdad creciente y un ritmo tecnológico vertiginoso, el informe subraya la importancia de una gobernanza más resiliente, una colaboración multilateral renovada y un liderazgo visionario. Para el sector empresarial, estas amenazas no son abstractas y representan desafíos concretos que demandan estrategias innovadoras y un compromiso renovado con la sostenibilidad y la adaptación.

La capacidad de anticipación y adaptación se convertirá en esencial para mitigar los desafíos y asegurar una gestión más eficaz en un entorno de riesgos en constante evolución.

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Las 4 tendencias ASG que definirán 2025

Foto de William Daigneault en Unsplash

El año 2025 marcará un punto de inflexión en la transición hacia modelos empresariales más sostenibles. Las empresas enfrentan una confluencia de factores que están redefiniendo las reglas del juego, desde regulaciones más estrictas hasta la intensificación de eventos climáticos extremos y el cambio en las expectativas sociales y de mercado. Sin embargo, esta transformación se desarrolla en un clima de inseguridad evidente, donde los retos y las oportunidades se entrelazan de manera compleja.

La sostenibilidad empresarial lleva tiempo experimentando un cambio de paradigma. Ya no se trata únicamente de cumplir con normativas, sino de integrar estrategias que generen valor a largo plazo. Los nuevos marcos regulatorios más estrictos buscan garantizar la transparencia y fomentar una mayor responsabilidad corporativa, pero también ponen a prueba la capacidad de las organizaciones para adaptarse a estándares más altos en un corto período de tiempo.

El 2024 ha dejado un panorama climático alarmante, con eventos extremos como olas de calor récord, incendios forestales y desastres naturales que afectaron infraestructuras, economías y comunidades. Estas experiencias han subrayado la urgencia de actuar frente al cambio climático. En este contexto, el 2025 será el año en que las empresas deberán reforzar sus estrategias de mitigación y adaptación, no solo como una respuesta a los riesgos, sino como una ventaja competitiva en un mercado cada vez más consciente y exigente.

Por otro lado, las expectativas sociales y de los inversores están transformando las dinámicas del mercado. Los consumidores exigen productos más sostenibles, mientras que los inversores priorizan empresas que demuestran un compromiso real con la sostenibilidad. Esta situación obliga a las organizaciones a ser más transparentes, a comprometerse con sus grupos de interés y a liderar con el ejemplo

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El retorno de Trump: ¿un freno para para la sostenibilidad?

Foto de Darren Halstead en Unsplash

La reelección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos supone un punto de inflexión para los esfuerzos globales en sostenibilidad. Conocido por su escepticismo frente al cambio climático y su enfoque en priorizar intereses económicos tradicionales, su retorno al poder reabre debates cruciales sobre el papel de Estados Unidos en la lucha contra la crisis climática.

 Durante su primer mandato, Trump tomó decisiones que marcaron un antes y un después en la política ambiental del país, debilitando normativas clave y redefiniendo el rol de liderazgo de Estados Unidos en el escenario internacional.

El impacto de este liderazgo no se limita a sus fronteras. Como una de las economías más grandes del mundo y un importante emisor de gases de efecto invernadero, las políticas estadounidenses tienen una influencia directa en la dirección que toman los esfuerzos globales para enfrentar la crisis climática. 

La postura de Trump puede fortalecer o erosionar el impulso hacia la sostenibilidad, afectando tanto los compromisos internacionales como las dinámicas económicas en sectores clave, como las energías renovables y las tecnologías limpias.

En un momento crítico para la acción climática, el regreso de Trump plantea preguntas fundamentales: ¿Cómo afectará su visión a los avances logrados hasta ahora? ¿Qué implicará su liderazgo para las comunidades, empresas y gobiernos que buscan acelerar la transición hacia un futuro más sostenible? 

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Los ocho cambios críticos que están moldeando el futuro del planeta y la salud humana

Foto de Ross Findon en Unsplash

El informe “Navigating New Horizons: A global foresight report on planetary health and human wellbeing” se ha convertido en una referencia esencial para entender y prever los posibles cambios y disrupciones futuras que podrían afectar la salud del planeta y el bienestar humano.

Elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en colaboración con el Consejo Internacional de Ciencia (ISC), el informe tiene como misión empoderar a la comunidad global, incluidos los Estados Miembros de las Naciones Unidas y los individuos, para identificar y responder a cuestiones críticas con anticipación

No se trata de predecir el futuro de manera estática, sino de imaginar diversos escenarios futuros y explorar cómo podemos influir positivamente en ellos. Este enfoque fomenta la flexibilidad y la capacidad de adaptación, esenciales para enfrentar los desafíos emergentes de manera eficaz.

En el contexto global actual, nos enfrentamos a lo que se denomina “policrisis”: múltiples crisis interconectadas, como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación, que se amplifican mutuamente. Esta realidad resalta la necesidad de respuestas coordinadas y multifacéticas que aborden las causas profundas de estos problemas. La urgencia de actuar proactivamente es clara, no solo para evitar la exacerbación de estas crisis, sino también para aprovechar las oportunidades que puedan surgir en medio de estos desafíos.

Este enfoque holístico no solo abarca problemas ambientales tradicionales, sino que también considera factores sociales, demográficos, tecnológicos, geopolíticos y de gobernanza que podrían influir en la trayectoria futura de la salud planetaria y el bienestar humano. La colaboración interdisciplinaria y entre diferentes sectores es esencial para desarrollar soluciones integradas que aborden las múltiples dimensiones de estos problemas. 

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