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La información ambiental de los informes no financieros, a examen.

Photo by Markus Winkler on Unsplash

Aunque la mayoría de las 50 principales empresas europeas están proporcionando información alineada con la Directiva de la Unión Europea sobre la presentación de informes no financieros (NFRD), dicha información continúa careciendo de la coherencia, la calidad y la comparabilidad que la Directivapretende.

A esa conclusión ha llegado el Climate Disclosure Standards Board (CDSB)tras  la realización de su informe “Falling short?  Why environmental and climate-related disclosures under the EU Non-Financial Reporting Directive must improve” en el que se  examina la información relacionada con el medio ambiente y el clima proporcionada en 2019 por las 50 mayores empresas europeas que cotizan en bolsa, con una capitalización de mercado combinada de 4,3 billones de dólares.

El objetivo de este estudio es informar a los encargados de la formulación de políticas de los cambios necesarios para mejorar la información ambiental en virtud de la Directiva de la UE sobre la presentación de informes no financieros para asegurar que ésta cumpla su propósito de aumentar la pertinencia, la coherencia y la comparabilidad de la información de las empresas.

Así mismo, pretende ayudar a los encargados de preparar los informes de las empresas a mejorar la información que presentan con arreglo a la Directiva, identificando los buenos estudios de casos prácticos y consejos, extraídos de las conclusiones de la revisión del CDSB.

El estudio revela que la información proporcionada a menudo sigue sin ofrecer a los inversores un entendimiento claro del desarrollo de las empresas, ni tampoco de su rendimiento, posición e impacto.

Esa falta de información de calidad dificulta a los inversores y al resto de grupos de interés la toma de decisiones en una situación como la actual en la que, según el Carbon Disclosure Project, las inversiones bajas en carbono en el sector empresarial europeo deben duplicar su ritmo para estar en la senda de emisiones netas cero para 2050, de acuerdo con el objetivo de “neutralidad climática” establecido en el Green Deal.

 

La Directiva todavía no está dando los frutos esperados.

Si se parte de la base que las observaciones del estudio solo se aplican a las 50 empresas europeas más importantes que cotizan en bolsa (de las que se podría esperar razonablemente que proporcionen información de la mayor calidad), es evidente que los requisitos actuales de la NFRD no están dando los resultados deseados.

En más del 75% de las empresas examinadas se puso en evidencia una divulgación de los riesgos relacionados con el medio ambiente y el clima que se podría calificar como floja.

Aunque el 90% de las empresas divulgó al menos un riesgo principal relacionado con el clima o el medio ambiente, sólo el 54% consideró tanto los riesgos de transición como los físicos, tal y como se describe en las recomendaciones del Grupo de trabajo sobre divulgación de información financiera (TFCD) , y solo el 6% definió horizontes temporales a corto, medio y largo plazo en los que los riesgos identificados impactarían en la organización.

Muchas empresas no tuvieron en cuenta las repercusiones estratégicas y financieras de los riesgos para sus negocios, evaluando únicamente el impacto de sus actividades en el medio ambiente y el clima, lo que demuestra que todavía no han adoptado plenamente la perspectiva de riesgo establecida en las recomendaciones de la TCFD.

Así mismo, el 42% de las empresas omitieron información potencialmente relevante para su sector relacionada con el medio ambiente o el clima, mientras que el 30% reveló información no relevante y que no estaba alineada con su propias evaluaciones de materialidad, políticas o riesgos principales.

Sólo el 4% de las empresas estudiadas utiliza actualmente la materialidad financiera para determinar los contenidos relacionados con el medio ambiente y el clima incluidos en sus informes principales.

Todas las empresas examinadas informaron sobre KPIs climáticos o ambientales, siendo las mediciones más frecuentes las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) (100%), el consumo, pérdida o intensidad de agua (88%) y el consumo, intensidad o generación de energía (86%).

fortalezas-debilidades

Fortalezas y debilidades más comúnmente identificadas. Fuente: Traducción de  Falling short?  Why environmental andclimate-related disclosures under the EU Non-Financial Reporting Directive must improve.

 

Deberes para las empresas.

En base de las conclusiones del estudio, el CDSB ha formulado una serie de recomendaciones tanto para los reguladores y los encargados de la formulación de políticas como para las empresas, a fin de garantizar que la NFRD, y la información empresarial facilitada en virtud de ella, proporcionen la información necesaria para impulsar un progreso significativo en el cumplimiento del Green Deal.

Para mejorar los puntos débiles hallados en el estudio, las empresas deberían, en primer lugar, asegurarse de que establezcan vínculos entre las categorías de contenido de la Directiva, utilizando sus políticas para estructurar y informar a sus programas, e informar de forma clara y sencilla sobre cómo progresan en su ejecución.

La materialidad es otro punto a mejorar, debiendo las empresas aclarar cuál es la importancia para ellas de las cuestiones ambientales y climáticas, y explicar esa información de manera clara en sus informes de sostenibilidad, asegurando que esté disponible para el público en general y para los inversores en concreto, y pueda ser considerada de forma global junto con su rendimiento estratégico y financiero general.

La última recomendación para las empresas es que alineen su información medioambiental y climática con los elementos centrales de la TCFD, asegurándose de que se han evaluado los riesgos y oportunidades del cambio climático a corto, medio y largo plazo y de que ha considerado la capacidad de recuperación de la organización bajo diferentes escenarios climáticos.

 

La Directiva necesita ser revisada.

En la actualidad, la Comisión Europea está examinando la NFRD con el objetivo de aumentar su eficacia para asegurar que los inversores, la sociedad civil y otros grupos de interés tengan acceso a la información que necesitan.

Para lograrlo, las recomendaciones de la CDSB dirigidas a los encargados de formular políticas y los reguladores deberían adoptarse en una Directiva revisada que mejore la eficacia de su versión inicial.

El primer consejo que ofrece la CDSB es que se elimine la exención que permite informar sobre los estados no financieros fuera del informe principal, ya que esto apoyará la accesibilidad, la coherencia y la comparabilidad de las informaciones.

La revisión de los principales requisitos de riesgo de la Directiva es otra de las recomendaciones, con la finalidad de que se haga hincapié en los riesgos e impactos “para” el negocio (y no simplemente “del” negocio). En este sentido, los encargados de la formulación de políticas de los Estados Miembros deben considerar la interfaz entre la NFRD y otros requisitos de divulgación de riesgos aplicados a nivel nacional para ayudar a las empresas ofrecer información coherente.

También se sugiere incorporar el “clima” en la redacción de la Directiva para asegurarse de que las empresas consideren los asuntos climáticos explícitamente en sus informaciones, incluyendo los impactos financieros asociados.

Incorporar las recomendaciones de la TCFD en la Directiva es otro de los puntos a tener en cuenta para lograr impulsar una mayor vinculación de la información no financiera y la financiera, con un enfoque más unificado, armonizado y convergente.

Por último, se recomienda asegurar que la supervisión de la información no financiera esté al mismo nivel que la información financiera, a fin de proporcionar información autorizada a los encargados de preparar los informes de las empresas.

Una vez analizado el informe, queda claro que es necesario seguir mejorando la divulgación de información no financiera en Europa para garantizar que los inversores obtengan la información necesaria para comprender plenamente la sostenibilidad de sus inversiones y proporcionar a las empresas la financiación que necesitan, ayudando así a lograr la resiliencia climática y la transición a una economía más sostenible.

 

Nota: Este artículo fue previamente publicado en Compromiso Empresarial el 8/7/20.

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