
A lo largo y ancho del planeta, las comunidades indígenas están sufriendo una escalada en las infracciones a sus derechos humanos, especialmente en las áreas de la minería, energía verde y agronegocios. Tanto empresas como accionistas y proveedores de capital juegan un papel crucial en la promoción, facilitación o prevención de impactos en los derechos humanos de estos pueblos.
Los pueblos indígenas habitan todos los continentes del mundo excepto la Antártida, hablan tres cuartas partes de las aproximadamente 6.000 lenguas del planeta y residen en más de 70 países de todo el mundo.
Estos grupos representan un poco más del cinco por ciento de la población mundial, pero tienen tres veces más probabilidades de vivir en condiciones de extrema pobreza que otros grupos humanos. Además, son particularmente afectados por amenazas a sus tierras y recursos, tales como la extracción de recursos naturales y proyectos de infraestructura, y a veces enfrentan riesgos de apatridia (no ser considerados como nacionales por ningún Estado) cuando sus tierras ancestrales se extienden más allá de las fronteras nacionales.
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