ética, confianza, innovación, riesgos, sostenibilidad, tendencias, transparencia

Los retos éticos y de género de la cuarta revolución industrial, a debate en 4IRE.

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Con una gran presencia internacional, tanto a nivel de ponentes como de público, se celebró los pasados días 21 y 22 de noviembre el congreso “The 4th Industrial Revolution & Ethics” en el Impact Hub de Madrid, organizado por la European Women Lawyers Association (EWLA) y con su presidenta, Katharina Miller, actuando como maestra de ceremonias.

Más de 60 conferenciantes, en su gran mayoría mujeres, expusieron y debatieron sus ideas en diferentes ponencias y mesas de debate sobre cuáles son los retos y oportunidades que surgen de la utilización de la tecnología tanto presente como futura, con una especial preocupación por el enfoque de género.

El congreso generó un marco de reflexión con responsables políticos y líderes empresariales para crear un futuro inclusivo y humanizar las tecnologías, basándose en tres pilares principales como son los impactos éticos de la cuarta revolución industrial (insistiendo en la menor visibilidad de las mujeres en el desarrollo de la tecnología), las empresas y start-ups, y la educación.

 

El rol de las mujeres en la cuarta revolución industrial debe cambiar.

Durante todo el evento quedó patente la exigencia de que las mujeres tengan una mayor presencia en carreras técnicas y un mayor poder de decisión en empresas, instituciones y proyectos relacionados con la tecnología.

Tal y como puso de manifiesto Gina Rippon, profesora de Neuroimagen Cognitiva en el Aston Brain Center de la Universidad de Aston en Birmingham, las mínimas diferencias en el cerebro del hombre y la mujer no justifican de ninguna manera que cada género esté más predispuesto a interesarse por ciertos ámbitos o temas. Por tanto, es paradójico que si no existe esa justificación, exista tanto sesgo de género en los estudios y profesiones científicas.

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cambio climático, sostenibilidad, tendencias

Black Friday, Cyber Monday… días negros para la sostenibilidad.

Photo by Artem Beliaikin on Unsplash

Otro año más ha llegado el día del Black Friday, una de las jornadas que generan un mayor perjuicio al medio ambiente debido a los impactos del consumismo desmedido de millones de personas en todo el mundo.

Es este, junto a otras jornadas como el Single Day o el Cyber Monday, un fenómeno planetario que se ha ido expandiendo de manera rápida en los últimos años en muchísimos países que nada tenían que ver con esas, llamémoslas, tradiciones.

¿Por qué somos tan dados a admitir dentro de nuestra cultura fiestas como por ejemplo Halloween o días de compras con descuentos como los mencionados?

¿Por qué en lugar de esas fechas de compras como si no hubiera un mañana no adoptamos con mucho más convencimiento y fuerza jornadas dedicadas a causas relacionadas con la sostenibilidad o el medio ambiente?

Pues, probablemente, porque estamos mucho más interesados en saciar nuestra ansia consumista y nuestro ego de tener más y más que en procurar que el planeta dure más y en mejores condiciones para nosotros y para los que queden cuando nosotros ya no estemos.

No genera la misma cantidad de dopamina y endorfina el realizar una compra que va a dar una satisfacción inmediata que hacer algo por el planeta, algo que a escala personal no es medible y a escala mundial tampoco se podría comprobar a corto plazo.

Y eso suponiendo que a todo el mundo le interesa y le preocupa el planeta, lo cual no vamos a descubrir ahora que es totalmente falso, tanto si es por simple desinterés como si es porque se tienen otras cosas del día a día en qué pensar como por ejemplo mantenerse vivo, o por otras razones que pueda tener cada uno.

Lamentablemente no solo la sostenibilidad del planeta es la que se resiente por estos días de compras sin freno, sino también la de pequeños comercios que no pueden competir de tú a tú con las empresas gigantes de la distribución online y las grandes cadenas, y que se enfrentan a un futuro quizá cada vez más incierto.

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En busca de la normalización de la discapacidad.

Photo by Carlos Navas on Unsplash

Aunque parece que la discapacidad está cada día más normalizada en nuestra sociedad, quedan muchísimos flecos por mejorar y resolver.

Flecos relativos, por ejemplo, a la aceptación de las personas con discapacidad (PcD a partir de ahora) por parte del resto de la población, el acceso a derechos como el empleo o la educación (por citar solo algunos), o la no discriminación en general de estas personas en cualquiera de las actividades de su vida diaria.

Y todo eso cuando fenómenos sociales como la premiada película Campeones parecen haber concienciado de repente a toda la sociedad, desde los que tienen el poder de mandar y legislar para igualar el trato de las PcD al resto de personas hasta al último ciudadano de a pie que ha visto la película varias veces.

Pero como pasa siempre con muchas cosas, al cabo de unos días de ver la película nos olvidamos de lo que nos transmitía y la idea subyacente que tenía, porque hay nuevas noticias y preocupaciones que ocuparán nuestro pensamiento hasta que acaben sepultados por las siguientes, en un bucle que nunca se termina.

Sin ir más lejos, recuerdo que en la semana en que la película fue premiada en los Goya y todos los medios y muchas empresas hablaban de ella, algunas de esas empresas supuestamente muy comprometidas con el empleo de PcD declinaban su participación en una feria de empleo exclusivo para estas personas con la que yo estaba colaborando, lo cual me dejó en aquel momento con una sensación bastante agridulce.

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rsc, sostenibilidad, tendencias, transparencia

¿Cómo medir la creación de valor a largo plazo?

Photo by Lina Trochez on Unsplash

Medir y analizar el valor creado por las empresas va mucho más allá de medir sus resultados financieros a corto plazo y de lo que indican meramente los estados financieros tradicionales.

Hoy en día, no es extraño que tan solo el 20% del valor de una compañía se exprese en su balance, lo que representa una disminución asombrosa de alrededor del 83% respecto a lo que se reflejaba en 1975.

La mayoría del valor real de una compañía típica en la actualidad se refleja en aspectos intangibles de su modelo de negocio, relacionados con temas como la innovación, la cultura, la confianza y el gobierno corporativo, que son difíciles de cuantificar.

Para ayudar a las empresas a medir ese valor a largo plazo, la Coalición para el Capitalismo Inclusivo y EY han publicado el  informe del Proyecto Embankment para el Capitalismo Inclusivo (EPIC) cuyo objetivo final es avanzar en un crecimiento sostenible e inclusivo.

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Las ONG y su papel en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) tienen un protagonismo decisivo en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Las ONG participaron ampliamente en las consultas previas a la firma de la Agenda 2030 en 2015 y, una vez aquélla fue aprobada, es fundamental que participen activamente en su consecución.

Así lo considera la Red Española del Pacto Mundial en la guía recientemente publicada titulada “Las ONG ante los Objetivos de Desarrollo Sostenible: Propuesta de Acción del Pacto Mundial”, que pretende acompañar a las ONG en la alineación de sus estrategias con el marco de la Agenda 2030 y medir y gestionar su contribución a los Objetivos.

Unas organizaciones son importantes para los ODS por varias razones.

La primera de ellas es que contribuyen con los ODS llevando a cabo proyectos y programas para acabar con la pobreza, reducir desigualdades y apoyar a colectivos vulnerables lo cual tiene gran impacto en los Objetivos.

También realizan una función de sensibilización e incidencia política para alinear la acción de los poderes públicos con la Agenda 2030, y son un excelente canal de comunicación para trasladar el mensaje ésta a la ciudadanía, generando conocimiento por su parte.

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Los deepfakes y la reputación empresarial.

Photo by Avel Chuklanov on Unsplash

El pasado 10 de noviembre se publicó en El Confidencial un artículo titulado “Primero los políticos, ahora las empresas: los ‘deepfakes’ supondrán pérdidas millonarias” en el que participo dando mi opinión a solicitud de uno de sus redactores, Álvaro Moreno.

El extenso artículo tiene también tiene en cuenta la opinión de otros expertos en reputación corporativa  así como en inteligencia artificial. Es este un ámbito que genera retos y dificultades como ya mencioné en el artículo de opinión “Deepfakes, ¿la próxima herramienta de manipulación?”.

Dado que, como es lógico, en el artículo de El Confidencial mis comentarios están muy resumidos en comparación con la información pasada al redactor, procedo a continuación a exponer en toda su extensión mis respuestas a sus tres preguntas para dotar de más contexto sus entrecomillados.

 

1) Como experto en Comunicación y Reputación Corporativa me gustaría saber qué riesgos cree que entrañan los deepfakes. Desde Moody´s creen que van a facilitar un daño tremendo a la reputación de las empresas ¿cree que es así?

Sí, en un futuro muy cercano los deepfakes pueden crear auténticos problemas reputacionales y económicos a las empresas.

Un ejemplo del primer caso puede ser un video falso de un alto directivo de una empresa importante en el que se hagan declaraciones que puedan ponerle a él en serios aprietos como profesional y a su empresa como responsable, o afectada directa, de lo dicho.

Otro ejemplo de impacto meramente económico es que se puede utilizar un deepfake para extorsionar a una empresa, amenazando con publicar un video falso si no se atienden a las pretensiones económicas del extorsionador.

También se han utilizado ya este tipo de artimañas (en este caso en lo que sería un deepfake de audio) para falsear una interacción entre un directivo y un empleado al que se le pide que haga una transferencia a un supuesto proveedor, o que envíe una información sensible de la empresa al falso directivo.

Las posibilidades de pérdidas económicas, de know-how y de daño a la reputación son muy grandes con el uso de este tipo de tecnología.

 

2) En segundo lugar, ¿hace realmente tanto daño el hecho de que, por ejemplo, la gente pueda ver a un CEO falso hecho por un deepfake diciendo comentarios racistas o haciendo actos de corrupción? ¿la gente no se dará cuenta pronto de que se trata de una manipulación? ¿o por el contrario es algo que quedará ahí? Desde Moody´s temen que esto pueda provocar grandes daños por ejemplo en bolsa en un momento determinado y esa volatilidad puede ser muy nociva, además del daño a la reputación.

Como comentaba antes, un deepfake de un CEO puede afectar rápida y gravemente a su reputación y a la de su empresa. A la reputación de la empresa le afectará en mayor o menor medida dependiendo de si lo que se dice en el video está más o menos relacionado con ella. Pero, aún en el caso de que el video falso tenga declaraciones personales del CEO, la reputación de la empresa siempre sufrirá porque se tiende a asimilar las actitudes y valores de los CEO con los de las empresas en las que trabajan.

Con el avance de la tecnología, a las personas nos será muy difícil de distinguir si un video es o no verídico, si existe o no alguna manipulación.

Vivimos en la era de la rapidez, la bolsa sube o baja en cuestión de minutos por cualquier razón, tanto real y demostrada como por suposiciones o sospechas de que algo ha sucedido o va a suceder. Los deepfakes, bien trabajados y viralizados y hasta que se demostrara su falsedad, se encuadrarían en el ámbito de las razones “reales” por las que podría resentirse la reputación de una empresa y bajar su cotización bursátil.

Después, los afectados tendrían que demostrar que el video es falso, pero el daño ya estaría hecho y no sería tan fácil de reparar, aunque no es algo imposible ya que las empresas se acaban recuperando de grandes batacazos reputacionales y bursátiles con el tiempo.

Esto último es así ya que, a medio y largo plazo, los grupos de interés se suelen olvidar de los escándalos porque su foco se acaba fijando en otros temas y en otras empresas por el constante bombardeo de noticias y asuntos que ocurren a diario.

El problema principal para el directivo y su empresa sería demostrar que el video era falso y poder además comunicarlo de la manera más rápida y amplia posible para mitigar sus efectos dentro de lo posible.

 

3) ¿Qué cosas se pueden hacer para prevenir esta posible situación o hacer que los daños sean menores por parte de la empresa? ¿y en general qué se tendría que hacer para que esto no fuera un riesgo? (educación digital, mayor legislación…etc).

Creo que las decisiones se deben tomar en cuatro campos primordiales: el empresarial, el de los medios informativos, el educacional y el político.

Empezando por el último, se debería crear prontamente legislación en todos los países que penalice la creación y distribución de este tipo de videos, ya que si no hay una amenaza judicial el fenómeno crecerá todavía más, aún con finalidades en principio no delictivas.

Por su parte,  las empresas deben incluir este nuevo fenómeno en sus sistemas de gestión de amenazas y crisis. Aunque a día de hoy no existen métodos probados para proteger una empresa o una persona, se debe empezar a trabajar en ellos y tener clara cuál es la amenaza, sus consecuencias potenciales y cómo intentar al menos mitigarlas.

Los medios informativos y también las empresas tecnológicas que viven de la publicación de información deben desarrollar procedimientos y tecnologías que permitan detectar las falsificaciones y por supuesto deben comprometerse a no divulgarlas.

Por último, pero no menos importante, es primordial concienciar a la población para que sea crítica con todo lo que ve y lee publicado en redes y medios informativos, para que busque otras fuentes de información si algo le parece sospechoso, y para que si no está seguro de algo no ayude a viralizarlo compartiéndolo de nuevo.

Si no se desarrolla rápidamente una tecnología anti falsificaciones y la población no es crítica puede suceder que a la larga no sepamos qué es cierto y qué no, se resienta nuestra confianza en lo que nos rodea, nos cuestionemos todo, y acabemos no sabiendo tomar decisiones porque no sabremos qué es real.

 

Sin duda, nos movemos hacia unos tiempos que pueden ser bastante complicados si nos atenemos al párrafo anterior. Esperemos no tener que llegar hasta ese punto por el bien de nuestra sociedad.

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Toallitas de WC: el monstruo de las alcantarillas al acecho.

Photo by Fikri Rasyid on Unsplash

Bajo esta denominación un tanto peliculera (bien podría ser el título de una antigua película de serie B) se esconde quizá el mayor de los problemas con los que se enfrentan las tuberías, los colectores, las bombas y las depuradoras de aguas residuales y que no es otro que el de las tan de moda toallitas húmedas de WC.

Un problema cuyas facetas principales son la medioambiental y la económica, y que causa tremendos dolores de cabeza a las empresas que tienen que lidiar con él por la dificultad que presenta deshacer los gigantescos atascos que las toallitas de marras provocan.

Un añadido más a la gran cantidad de deshechos de toda índole que se tiran por los desagües y que deberían ser dispuestos en la bolsa de basura en lugar de ser eliminados tan alegremente por el retrete.

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