
En un mundo de continuas y superpuestas disrupciones, las organizaciones necesitan crear y gestionar la resiliencia para garantizar un futuro sostenible e inclusivo para todos.
En la actualidad, las economías y las sociedades están soportando varias crisis simultáneamente, todas ellas con un gran impacto humanitario y efectos de segundo y tercer orden potencialmente duraderos.
Problemas como el cambio climático, la pandemia de la COVID-19, una recuperación muy débil y el peligro de la estanflación, y ahora la invasión rusa de Ucrania, plantean cuestiones urgentes de resiliencia organizativa que no pueden ni deben abordarse de forma aislada.
Estos acontecimientos que han marcado el mundo se superponen en el tiempo, magnificando su impacto, provocando que se pueda definir, cada vez más, la época actual por la interacción de perturbaciones complejas, con sus orígenes dispares y sus consecuencias a largo plazo.
Las instituciones no están totalmente preparadas para la nueva realidad. Muchas reaccionan por separado a cada perturbación con respuestas inconexas y antes de que puedan recuperarse, la siguiente crisis está a la puerta.
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