
La tan deseada gestión responsable de las empresas se encuentra actualmente enfrentando dos fuerzas contrarias: los esfuerzos de aquellas empresas que se esfuerzan por incorporar los principios de medio ambiente, sociedad y gobernanza (ASG) en su funcionamiento diario, y el movimiento creciente, hasta ahora presente sobre todo en Estados Unidos, que se opone a esta integración de dichos principios.
Las acciones anti-ASG están ganando bastante tracción recientemente y sus implicaciones para el futuro de la gestión empresarial podrían ser significativas y, quizá, extenderse a otros lugares del mundo.
Un ejemplo reciente de este tipo de acciones ha sido la tomada por el estado de Alabama, en el cual se está llevando a cabo un proyecto de ley que prohibiría a su gobierno realizar contratos con empresas que se nieguen a trabajar con empresas de combustibles fósiles y fabricantes de armas.
También, en 2022, presiones políticas republicanas condujeron a la retirada de Vanguard del grupo Net Zero Asset Managers (NZAM), una iniciativa de inversores que apoyan la emisión neta cero de gases de efecto invernadero. Otras empresas, como BlackRock, JPMorgan, Goldman Sachs, Morgan Stanley y Wells Fargo, fueron excluidas de obtener negocios estatales en West Virginia debido a su postura sobre el cambio climático.
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