
En un mundo donde las ciudades crecen rápidamente y la urbanización avanza a pasos agigantados, la forma en que nos desplazamos dentro de estas urbes se ha vuelto esencial para garantizar un futuro más limpio, saludable y eficiente. Por esa razón, la movilidad urbana sostenible se ha convertido en un punto de gran importancia en la actual agenda de la sostenibilidad.
Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en 2020, más del 55% de la población mundial vivía en áreas urbanas, y se estima que esta cifra aumentará a aproximadamente el 68% para 2050. Este enorme crecimiento de la urbanización plantea desafíos significativos en términos de movilidad urbana y subraya la importancia de abordar de manera efectiva la sostenibilidad en el transporte dentro de las ciudades.
La movilidad urbana sostenible se encarga de abordar problemas críticos de la movilidad urbana tradicional de una manera integral mediante un enfoque que busca proporcionar soluciones más ecológicas, eficientes y equitativas para el transporte en áreas urbanas.
Para impulsar ese enfoque, desde hace 20 años, entre el 16 y el 22 de septiembre se celebra la Semana Europea de la Movilidad. Esta iniciativa, cuyo impacto ha ido creciendo gradualmente, está dirigida a sensibilizar, tanto a los responsables políticos como a los ciudadanos, sobre los beneficios tanto para la salud pública como para el medio ambiente asociados al uso de modos de transporte más sostenibles.
La Semana culmina en el llamado Día sin Coches y en el que las ciudades participantes dedican una o varias zonas exclusivamente a los peatones, los ciclistas y el transporte público, restringiendo el acceso a los coches.
En este contexto de la Semana Europea de la Movilidad, en el presente artículo se van a explorar los desafíos que enfrenta la movilidad urbana en la actualidad, las soluciones y estrategias que están siendo implementadas en todo el mundo, ejemplos de ciudades que han tenido éxito en este campo y las tendencias futuras que definirán la movilidad urbana sostenible en los años venideros.
Lograr una movilidad urbana realmente sostenible no es algo sencillo
Gestionar la movilidad entraña una dificultad importante para las zonas urbanas. Los planificadores y los responsables políticos tienen que hacer frente no solo a las inevitables limitaciones financieras, sino también a numerosas demandas, a menudo contrapuestas: mantener una elevada calidad de vida y al mismo tiempo crear un entorno atractivo para las empresas, y restringir el tráfico en zonas sensibles sin frenar el movimiento necesario de bienes y personas.
Además, la movilidad urbana en la actualidad se enfrenta a una serie de retos significativos que afectan tanto a las ciudades como a sus habitantes y que, en su mayoría, son el resultado de décadas de enfoque en sistemas de transporte basados en vehículos particulares y una falta de planificación urbana sostenible.
Estos son cuatro de sus desafíos más apremiantes:
Estos son solo una muestra de los problemas que enfrentan las ciudades en términos de movilidad urbana. Sin embargo, es importante destacar que cada uno de estos desafíos también presenta oportunidades para la innovación y la mejora de la calidad de vida en las áreas urbanas.
Soluciones y ejemplos exitosos en la movilidad urbana sostenible
En la búsqueda de abordar los desafíos de la movilidad urbana y avanzar hacia un sistema de transporte más sostenible, se han desarrollado una serie de soluciones y estrategias innovadoras en ciudades de todo el mundo.
Estas soluciones no solo buscan reducir la congestión del tráfico y las emisiones de GEI, sino también aumentar el bienestar de los habitantes urbanos.
La mejora, la accesibilidad y la expansión del transporte público eficiente es una de las posibles soluciones a aplicar, tal y como se ha hecho en Zúrich, ciudad que ha invertido en una red de transporte público de alta calidad que incluye tranvías, trenes y autobuses puntuales y limpios.
Otra solución es fomentar la movilidad activa, es decir, facilitar el uso de modos de transporte activos como caminar y andar en bicicleta, que no solo reducen la congestión y las emisiones, sino que también promueven un estilo de vida más saludable. Ámsterdam es un ejemplo emblemático de una ciudad con una cultura ciclista fuerte.
Por su parte, plataformas de compartición de viajes y vehículos, como Uber, Lyft y sistemas de bicicletas compartidas, han transformado la forma en que las personas se mueven en las ciudades, entre las que destaca París con su exitoso sistema de bicicletas compartidas.
También es importante la realización de una planificación urbana inteligente, diseñando ciudades de manera que se reduzcan las distancias de viaje y se fomente la accesibilidad a pie o en transporte público es esencial. En este sentido, Curitiba ha sido pionera en la planificación de corredores de transporte rápido en autobús.
Otras soluciones son la implementación de estrategias como peajes urbanos y horarios flexibles de trabajo para reducir la congestión llevada a cabo en Singapur, o la involucración de la comunidad en la planificación de la movilidad realizada en Portland.
Estas soluciones y ejemplos exitosos destacan la diversidad de enfoques que las ciudades pueden tomar para lograr una movilidad urbana más sostenible. La combinación de estrategias, la adaptación a las necesidades locales y la colaboración entre sectores son claves para enfrentar los desafíos de la movilidad urbana de manera efectiva.
Tendencias actuales y futuras que van a moldear la movilidad urbana sostenible
El futuro de la movilidad urbana sostenible se perfila como un escenario emocionante y transformador. A medida que avanzamos en el siglo XXI, se vislumbran tendencias y desarrollos que están dando forma a la manera en que nos moveremos en las ciudades.
Una de las tendencias más importantes es la llegada de los vehículos autónomos que promete cambiar fundamentalmente la forma en que nos desplazamos en las ciudades. Estos vehículos tienen el potencial de aumentar la seguridad, reducir la congestión y mejorar la eficiencia del transporte.
La transición hacia vehículos eléctricos se acelerará, reduciendo aún más las emisiones de GEI y la contaminación del aire en áreas urbanas, y se intensificarán los esfuerzos en el desarrollo de biocombustibles, hidrógeno verde y otras fuentes de energía sostenible.
Por su parte, la integración fluida de diferentes modos de transporte, como bicicletas, scooters, vehículos compartidos y transporte público, se convertirá en una prioridad para ofrecer a los ciudadanos opciones de movilidad más flexibles y eficientes.
Las ciudades inteligentes aprovecharán la tecnología y los datos para optimizar la gestión del tráfico, mejorar la seguridad vial y reducir los tiempos de viaje, mientras que se aumentará en las ciudades las inversiones en infraestructuras dedicada a ciclistas y peatones, promoviendo modos de transporte activos y seguros.
Como se puede observar, el futuro de la movilidad urbana sostenible dependerá de la capacidad de las ciudades para adaptarse a estos cambios y abrazar innovaciones que promuevan un transporte más eficiente, limpio y accesible, pero también necesitará de políticas que traccionen e impulsen dichos cambios.
En este sentido y a nivel español, nos encontramos en un compás de espera hasta que la Ley de Movilidad Sostenible (actualmente proyecto de ley ya trasladado a las Cortes) sea finalmente aprobada por el gobierno que gane finalmente las elecciones españolas, cumpliendo así con uno de los objetivos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) acordado con la Comisión Europea.
Nota: este artículo fue previamente publicado en Revista Haz el 18-9-23.